En un histórico discurso desde la Universidad de El Cairo, en Egipto, el presidente estadounidense Barack Obama ha dado una fuerte señal a los musulmanes, prometiendo un nuevo comienzo en las relaciones con el Islam y apoyando la creación de un Estado palestino.
Propuso al mundo musulmán dar vuelta la página "de la desconfianza y los desacuerdos" y lo invitó a impulsar un "nuevo comienzo" en la relación con Estados Unidos. Citando un pasaje del Corán que llama a "decir siempre la verdad", Obama exigió a Israel que dejara de construir asentamientos en Cisjordania que suscitan el antagonismo de los palestinos, y exhortó a éstos a trabajar por la paz y aceptar el derecho a existir de Israel, reclamándoles terminar con la violencia.
En más de 100 días, Obama ha originado un vendaval de ideas renovadoras en la política exterior, marcando claves propias e históricas. La apertura hacia Cuba, la no consideración de Rusia como enemiga al igual que la implicación conjunta y aliada de ésta y su país a favor del desarme, o la clausura de la política de la ignominia instaurada en Irak, son algunos de esos cambios. En otros temas ha generado leves decepciones, entre ellas lo relacionado con la cárcel de Guantánamo.
Su discurso sobre el mundo islámico ha marcado una posición muy diferente respecto a su antecesor George W. Bush, quien vivió muy condicionado por considerar a su país como un adalid en la guerra de los dos mundos, desde la maniquea idea del eje del mal y del bien. El radicalismo de los neoconservadores tenía también ramificaciones con una concepción religiosa integrista donde la idea de cruzada contra el islam era evidente. En la campaña electoral, Obama prometió dirigirse al mundo islámico desde una capital musulmana. Ha sido Egipto, sin que suponga un apoyo a su presidente Mubarak que en septiembre tendrá unas difíciles elecciones.
Queda así sepultada la idea del choque de civilizaciones como premisa, si bien ello no puede suponer la inexistencia de tensiones. La contundencia en las sanciones a Siria por su apoyo a los terroristas, es muestra de no debilidad. El nombre completo del presidente es Barack Hussein Obama. Su padre creció musulmán aunque después se haría agnóstico y asistió en su niñez a una escuela musulmana mientras vivió en Indonesia.
Algunos quisieron, en el país de las libertades, convertir esto en un elemento negativo y peligroso, sin querer entender que el mundo es plural en culturas, religiones e historias, y que todas deben respetarse, conviviendo en la búsqueda común de un mundo más justo y más seguro.
