De acuerdo a los últimos datos del Indec, el sector de la minería registró una suba interanual del 9,2% en mayo. El acumulado de los primeros cinco meses del año arrastra un avance del 7,8%, apuntalado por el litio, el oro y los minerales industriales.
Las cifras oficiales confirman que, en el acumulado entre enero y mayo de este año, la minería arrastra un crecimiento del 7,8% en comparación con el mismo período del año pasado. Este desempeño representa una mejora sustancial de 6,2 puntos porcentuales si se lo mide contra igual tramo del 2025.
En la medición mensualizada, la producción respecto de abril mostró una evolución favorable del 0,4%, en tanto que la serie de tendencia-ciclo avanzó un 0,3%. Tras difundirse el informe, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los resultados en sus redes sociales y destacó que el sector alcanzó "un nuevo récord histórico" en esta última medición.
Los rubros que traccionaron el crecimiento
El informe del organismo nacional desagregó el comportamiento de los distintos minerales, donde la extracción de sal encabezó cómodamente el dinamismo con un impactante incremento interanual del 128,9%.
Sin embargo, el grueso del sostenimiento industrial estuvo empujado por otras ramas clave:
- Minerales para productos químicos: registraron un avance del 54,2%.
- Minerales metalíferos (incluye hierro, oro y plata): mostraron una firme suba del 41,9%.
- Petróleo crudo y gas natural: crecieron un 19,2% y 5,5% respectivamente.
- Arenas, canto rodado y triturados pétreos: el sector vinculado a la construcción aportó un alza del 3,4%.
Las bajas del mes
No todo el mapa minero mostró números en verde durante mayo. La caída más pronunciada se sintió en el rubro de servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas, que retrocedió un 21,4%. Asimismo, mostraron signos negativos la extracción de rocas ornamentales (-19,7%), piedra caliza y yeso (-14,1%), y la extracción de arcilla y caolín (-13,1%).
Pese a estos rojos puntuales, las autoridades del sector coinciden en que la actividad —junto al complejo agropecuario y la energía— se mantiene firme en la primera línea como uno de los principales motores de divisas y generación de empleo genuino para el interior del país.