4 de agosto de 2026 - 19:25

Vicuña presentó el estudio para habilitar hasta 25 canteras destinadas a Josemaría y Filo del Sol

La compañía proyecta extraer áridos en Iglesia para abastecer la construcción del Corredor Norte, plataformas, hormigón y otras obras vinculadas al complejo minero. Los materiales serán para uso interno y la iniciativa todavía debe recibir la autorización provincial.

Vicuña Corp presentó un Informe de Impacto Ambiental para solicitar la habilitación de hasta 25 canteras de áridos en el departamento Iglesia, como parte de la infraestructura necesaria para avanzar con el desarrollo integrado de Josemaría y Filo del Sol.

El material extraído será destinado exclusivamente a las obras del proyecto y no tendrá fines comerciales, según la documentación presentada por la empresa. Antes de comenzar cualquier explotación, el estudio deberá ser analizado por los organismos competentes de San Juan, que determinarán si corresponde otorgar la autorización.

El Corredor Norte concentrará buena parte de los materiales

Una parte importante de los áridos tendrá como destino la construcción y el mantenimiento del Corredor Norte, el camino que conectará la localidad de Angualasto con el complejo minero. Esta obra ya cuenta con su correspondiente Declaración de Impacto Ambiental y constituye una pieza central dentro de la infraestructura prevista por Vicuña.

Los materiales también serán utilizados para:

  • Construir plataformas de montaje.
  • Elaborar hormigón.
  • Conformar lechos filtrantes para plantas de tratamiento de efluentes.
  • Mantener caminos ya existentes.
  • Ejecutar distintas obras dentro del campamento Batidero.

La propuesta busca asegurar un abastecimiento cercano y permanente durante las etapas de construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura asociada a Josemaría y Filo del Sol. Sin embargo, el número final de canteras que podrán utilizarse dependerá de la evaluación ambiental y de las autorizaciones que emita la Provincia.

Qué determinó el estudio sobre glaciares y ambiente periglacial

Uno de los aspectos centrales del informe es el análisis de una posible interferencia con glaciares o geoformas del ambiente periglacial, protegidos por la legislación nacional.

De acuerdo con la documentación presentada, Vicuña revisó el Inventario Nacional de Glaciares de 2018 y su actualización de 2024, elaborados por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales. A partir de ese relevamiento, la empresa concluyó que ninguna de las canteras proyectadas se encuentra sobre glaciares o geoformas periglaciares ni produce una afectación directa sobre ellas.

Esta conclusión forma parte del estudio elaborado por la compañía y ahora deberá ser revisada por las autoridades provinciales dentro del procedimiento de evaluación ambiental.

Agua, calidad del aire y ruido

Las futuras explotaciones estarán ubicadas dentro de la cuenca del río Blanco, perteneciente al sistema hídrico del río Jáchal. Se trata de un área donde existen cursos de agua alimentados principalmente por el deshielo y acuíferos que también son utilizados para abastecer parte de las operaciones del proyecto.

Para analizar la calidad del aire, el informe tomó como referencia monitoreos realizados durante 2024 en sectores del Corredor Norte. Esos resultados indicaron que las concentraciones de material particulado respirable —conocido como PM10— permanecieron por debajo de los límites previstos por la normativa ambiental minera.

No obstante, la documentación aclara que no se realizaron mediciones específicas en los lugares exactos donde funcionarían las canteras. Algo similar ocurrió con el ruido: los datos disponibles provienen de diferentes puntos del corredor y registraron valores elevados en algunos sectores, aunque el informe los atribuyó principalmente a las condiciones de viento existentes durante las campañas.

El plan ambiental y el cierre de las canteras

El Informe de Impacto Ambiental incorpora un Plan de Manejo Ambiental con medidas orientadas a prevenir, controlar y mitigar los posibles efectos sobre el suelo, el agua, la flora, la fauna, la calidad del aire y el entorno social.

También contempla programas para controlar la generación de polvo, gestionar residuos, manejar hidrocarburos y realizar monitoreos durante la explotación. A esto se suman protocolos de respuesta frente a derrames, manipulación de sustancias peligrosas y otras contingencias ambientales.

La propuesta incluye además la restauración de las superficies intervenidas y el cierre de cada cantera una vez que deje de ser necesaria para las obras. De esta manera, la compañía deberá contemplar no solamente la etapa de extracción, sino también las tareas posteriores de estabilización y recuperación de los sectores utilizados.

La decisión final quedará en manos de la Provincia

La presentación del informe no implica que las 25 canteras ya estén autorizadas. La documentación deberá atravesar el procedimiento administrativo y técnico correspondiente antes de que puedan comenzar las tareas.

Los organismos competentes de San Juan serán los encargados de evaluar la ubicación de cada cantera, los potenciales impactos, las medidas de mitigación y los planes de monitoreo y cierre. Recién después de ese análisis se determinará si el proyecto recibe la aprobación ambiental y bajo qué condiciones podrá ejecutarse.

La iniciativa constituye una de las obras complementarias necesarias para el desarrollo de Vicuña, el proyecto que integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol y que aparece entre los principales emprendimientos cupríferos en evaluación de la Argentina.

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