Diciembre, enero y febrero son los meses con mayor ocurrencia de granizo en San Juan y el sector agrícola ve esta amenaza sin muchas posibilidades de protegerse. El caso de un productor histórico de pistachos, Marcelo Ighani, llegó a los medios de comunicación este enero luego de que una tormenta se llevara aproximadamente el 30% de su producción en algunos minutos. Ante esto, se vio con claridad la impotencia que tienen los sectores frente a estos fenómenos: no cuentan con formas de prevenir los daños con anticipación. 

Dos sectores que sufren en especial la caída de granizo son los productores de pistacho y olivos. Estas plantas tienen en común que el daño en una temporada de verano disminuye no solo la productividad de ese momento, sino también la del año siguiente. Esto se debe a que las partes de la planta que crecerán frutos en la otra temporada ya se encuentran madurando. 

A pesar de esto, empresarios de los dos tipos dijeron que no cuentan con medidas que puedan tomar que sean fáciles de aplicar o efectivas. “No hay muchas alternativas, algunos años te toca y otro no, hay que esperar que no ocurra y apostar por una planta bien nutrida que pueda recuperarse”, dijo Facundo Balboni, productor pistachero del departamento 25 de Mayo. En esto coincidió también Daniel Fernández, presidente de la Cámara Olivícola. 

La malla antigranizo no es una alternativa ni siquiera para dos producciones altamente tecnificadas como son el olivo y el pistacho. Marcelo Ighani, dueño de Pisté, aseguró que cuesta 13.000 dólares la hectárea. A esto se sumó la opinión de los otros productores, quienes agregaron que no es lo mejor para la producción. 

“En el caso del pistacho te genera mayor humedad, lo que es malo para la planta”, explicó Balboni. Por su parte, Fernández agregó que el método de cosecha de los olivos hace que sea imposible su uso, porque las máquinas pueden medir más de 4 metros y deberían todos los años retirar la protección. Coincidieron en que no hay fincas de grandes extensiones que utilicen este sistema. 

Ighani acumula dos años de pérdidas por granizo. La finca del histórico productor, que fue pionero en este fruto seco en la provincia, llevaba décadas sin tener problemas de este tipo. En diálogo con DIARIO DE CUYO, dijo que en la situación actual dependen de la suerte y que “es como ir al casino, no tenemos cómo defendernos”. 

El productor criticó fuertemente una ley que existe desde diciembre de 2024, que suspende el uso de cañones y siembra de nubes para evitar el granizo. Según las normativas, estas tecnologías no pueden aplicarse a menos que se registren y demuestren que no generan un potencial daño en el ambiente. Hasta ahora, aseguraron fuentes oficiales, no hubo empresas que hagan este proceso. 

Para Ighani y Balboni la normativa fue una sorpresa, a pesar de que lleva más de un año vigente. “Queríamos instalar un cañón pero nos dijeron que no se puede, que está prohibido, pero si prohíben algo tienen que abrir alguna puerta para que podamos protegernos”, dijo Ighani, que fue el más afectado del sector pistachero tanto en 2025 como ahora. El empresario quería usar estos aparatos que prometen romper el granizo y que en su lugar llegue lluvia a los campos. “Esto fue algo mediático y que a nosotros nos quita esa posibilidad, sin consultarnos, cuando llegamos décadas invirtiendo para ampliar la matriz productiva de San Juan”, opinó. 

Balboni dijo que no conoce a finqueros del sector que hayan intentado ocupar estos cañones, pero que sí había escuchado que en España eran una alternativa. “Si tiene alguna efectividad puede ser una diferencia vital para el productor, por eso lo mejor sería que se estudie”, aseguró.  Dijo que sería importante que se estudie en general si tienen o no un impacto en el ambiente. 

Por su parte, Fernández contó que estuvo al tanto durante el tratamiento de la ley, porque hubo productores olivícolas señalados como usuarios, aunque dijo que no es una tecnología que se aplique. Para el empresario, la normativa “no responde a si hay datos o no de si son efectivos o si generan daño, sino que fue por un tema mediático”. Además, dijo que lo ideal sería un estudio en profundidad al respecto. 

Desde áreas técnicas, la UNSJ presentó un informe en 2024 al respecto. La conclusión a la que llegó es que tanto los cañones como los vuelos para sembrar nubes con sales para evitar que se forme el granizo no tienen eficacia comprobada. Un informe presentado por Oscar Dolling detalló en su momento que “no son una protección eficaz contra el granizo ya formado, ni existen evidencias suficientes, científicamente confiables, que respalden su capacidad práctica para disipar nubes de tormenta