Como cada verano, el sector vitícola debe empezar a acordar los precios que pagará el kilo de uva a los viñateros y desde el Gobierno sentaron postura. Creen que los productores de mosto, que cuentan con mejores condiciones que los que hacen vino, deben pagar al menos 260 pesos el kilo. Esto se da en medio de una crisis para las bebidas alcohólicas, pero donde los jugos concentrados tienen mejores perspectivas tanto en el mercado externo.
Gustavo Fernández, Ministro de Producción, habló en exclusiva con DIARIO DE CUYO en pleno inicio de la vendimia 2026. La cartera que dirige viene trabajando en planos a largo plazo para enfrentar la crisis vitivinícola, que está marcada por bajo consumo del vino tanto en Argentina como en el mundo. Pero la mirada oficial es que la provincia debe empezar a trabajar en la industria vitícola, promoviendo otros productos por fuera de las bebidas alcohólicas, para aprovechar la capacidad local sin esperar un aumento en el consumo.
Es en este contexto que el funcionario aseguró que se debe fortalecer el precio del mosto. “Los precios que están apareciendo ahora son de 210 pesos el kilo de uva, que es lo mismo que se pagaba el año pasado, pero en una conversión a dólares, esto significa que pagarían 14 centavos de dólares, mientras en 2025 eran 20 centavos de dólar”, explicó.
Si el sector elaborador de mosto no aumenta el precio, los viñateros que eligieron variedades para hacer mosto terminarán recibiendo un valor menor, sin poder incorporar los aumentos por la inflación, que fue del 31,5%. Esto mientras el objetivo a largo plazo es que haya más uva destinada a mosto, pasas y uva en fresco.
Para Fernández, las condiciones para este precio están dadas en el mercado. Mientras que el año pasado los exportadores, que es el destino del grueso del mosto, se veían afectados por una inflación acelerada y un dólar estacionado, en la actualidad esto se equilibró, ya que la divisa pasó de cerca de 1.000 pesos a casi 1.500. A su vez, si bien el precio internacional bajó, no compensa reducir el valor de costo de 20 a 14 centavos de dólar.
El funcionario sumó también que hay buenas perspectivas para la industria que produce azúcares. El principal mercado parra el mosto sigue siendo Estados Unidos, un país con el que Argentina se encuentra acordando nuevas y mejores condiciones para exportar. A su vez, Fernández dijo que están trabajando para levantar la mayor traba que hay para la venta a Brasil. El país vecino tenía prohibido el ingreso de envases mayores a 5 litros de mosto y están en diálogo para eliminar esta limitación.
En paralelo, San Juan y Mendoza están trabajando para mejorar las condiciones del mercado interno. Fernández confirmó que está avanzado el proyecto para crear una ley que incentive el uso de azúcares de frutas en bebidas de producción nacional. Cuentan con apoyo de Nación en el trabajo y también quieren sumar estudios de salud para sustenta que edulcorar con jugos como el mosto es más saludable. Esto se suma a un condicionante de los mercados que ya venía ayudando a las pasas y otros frutos secos, que es la búsqueda de una alimentación más saludable.
Con todos estos factores sobre la mesa, Fernández dijo que esperan que “no parece justo aprovecharse de los bajos valores que paga la industria del vino por su crisis en particular”. La expectativa oficial es que se despeguen los valores que pagan las bodegas y los grandes elaboradores de mosto para que los segundos “no se escondan detrás de esta realidad”.
La mayor problemática detrás de los precios bajos es que el mayor golpe se lo llevan los productores primarios, que son justamente los que deben enfrentar un proceso de reconversión si la matriz productiva vitícola debe tecnificarse y girar a otros productos que no sean el vino. “Hay necesidad de una cuota de acompañamiento y solidaridad por parte del sector industrial del mosto a sus propios proveedores de materia prima”, aseguró.
El funcionario hizo una distinción también con otro sector que se ve afectado por los bajos precios: las bodegas trasladistas. Es que en el mercado del mosto existen los grandes elaboradores y concentradores, los viñateros que producen la uva y en el medio quedan los productores industriales chicos y medianos, que le venden a los de mayor tamaño, que son menos de una docena.
En este sentido, dijo que si los de concentradores “no tienen una actitud justa sobre los precios a pagar también les bajan rentabilidad”. Para prevenir parte de esto, el gobierno de la provincia ya puso a disposición una batería de herramientas al sector. Este año lanzaron nuevamente créditos de cosecha y acarreo, que los trasladistas pueden tomar, hay una serie de herramientas crediticias y, el más novedoso, la posibilidad de financiar en el año el uso de la energía.
El precio del vino y el acuerdo de mosto
Fernández dijo que están trabajando en un acuerdo con Mendoza para cerrar una cuota mínima de mosto, peor adelantó que no buscarán una cuota muy alta. Según dijo, esperan que esté alrededor del 20%. Esto, porque si bien están alentando a esta producción, temen que un porcentaje más alto no deje que los concentradores compitan y termine bajando más los precios del mercado.
En cuanto al vino, el ministro dijo que podría ser un año de equilibrio. Si bien las ventas del vino siguen a la baja, aseguró que durante este año lo que se vio fue que el consumo no bajó, pero sí cayeron las compras del sector intermediario a los elaboradores. Esto es leído como una señal positiva por las autoridades locales.
Explicó que esto significa que el stock que había en los sectores intermedios bajó, debido a que es la mejor opción en medio de un escenario de baja inflación. Para Fernández, lo que vendrá es un aumento en las ventas de los elaboradores ahora que los revendedores se quedaron sin el producto que habían guardado durante años anteriores. A su vez, anticipó que la cosecha en San Juan podría ser igual que en 2025 y en el resto del país un poco menor, bajando las existencias totales, que es lo que deprime el precio de la uva.

