Luego de haber quebrado en junio el piso del 2% por primera vez en diez meses al registrar un 1,9%, la inflación de julio se ubicaría entre el 1,9% y el 2,1%, según las estimaciones de consultoras privadas.
Pese a un freno en la desinflación por el impacto de las vacaciones de invierno y el tipo de cambio, los economistas prevén que la tendencia a la baja se consolidará en la segunda mitad del año.
Luego de haber quebrado en junio el piso del 2% por primera vez en diez meses al registrar un 1,9%, la inflación de julio se ubicaría entre el 1,9% y el 2,1%, según las estimaciones de consultoras privadas.
El leve rebote o amesetamiento respondería principalmente a factores estacionales vinculados al turismo por el receso invernal y a la incidencia de la depreciación del tipo de cambio en los alimentos. De confirmarse las proyecciones del sector privado —a la espera del dato oficial que el Indec difundirá el jueves 13 de este mes—, se interrumpirá temporalmente la racha de desaceleración de los últimos tres meses.
En el análisis de las consultoras, CyT Asesores Económicos y Abeceb calcularon el índice en un 1,9%, destacando la aceleración en los rubros turísticos (pasajes y recreación) por el receso invernal y el Mundial de fútbol, compensada en parte por la liquidación en indumentaria.
En la misma línea, Equilibra estimó la variación mensual en un 1,8%, mientras que firmas como EcoGo, Libertad y Progreso, Analytica y Econviews ubicaron sus proyecciones entre el 2% y el 2,1%. En cuanto a los alimentos y bebidas, la mayoría de los relevamientos reportó subas moderadas de entre el 1,6% y el 2,3%.
A pesar de esta pausa estacional, el consenso de los economistas señala que no se trata de un cambio de tendencia. Para el segundo semestre se prevé que la trayectoria descendente vuelva a consolidarse con registros mensuales por debajo del 2%, pudiendo ubicarse hacia fin de año más cerca del 1%. Esto permitiría cerrar el período anual con un indicador inferior al registrado durante 2025.