El potus (Epipremnum aureum) es la planta de interior por excelencia en los hogares argentinos gracias a su resistencia y a sus hermosas hojas acorazonadas. Si querés llenar tu casa de verde o regalar plantas a tus amigos sin gastar en un vivero, la propagación por agua es la técnica perfecta. Con un simple corte estratégico y un frasco transparente, podés crear nuevas raíces en cuestión de dos semanas.
Dónde hacer el corte clave: el papel de los nudos
El secreto del éxito en la reproducción por esquejes radica en identificar los nudos del tallo. Los nudos son esas pequeñas protuberancias o nudosidades marrones de donde nacen las hojas. Es en esos puntos donde se concentran las hormonas de enraizamiento naturales de la planta.
Paso a paso para multiplicar tu potus sin fallar
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Elegir la rama: seleccioná una guía larga y sana que tenga varias hojas de buen color.
Realizar el corte: con una tijera afilada y desinfectada, realizá un corte en diagonal un centímetro por debajo del nudo.
Retirar hojas inferiores: quitá las hojas más cercanas a la base del corte para que no queden sumergidas en el agua (se pudrirían).
Sumergir en agua: colocá la ramita en un frasco o botella de vidrio con agua de canilla limpia, asegurándote de que el nudo quede tapado por el agua.
Ubicación: ubicá el frasco en un lugar con abundante luz indirecta (cerca de una ventana sin sol directo).
Cambiá el agua una vez a la semana. Cuando las raíces alcancen unos 5 centímetros de largo, podés pasar el potus a una maceta con tierra o dejarlo vivir de forma permanente en agua.