Irse de viaje durante varios días o semanas implica dejar la casa sola y confiar en que los electrodomésticos funcionen correctamente. Uno de los mayores temores al regresar es no saber si hubo un corte de luz prolongado que haya roto la cadena de frío de las carnes y alimentos guardados en el congelador. Si la luz volvió antes de tu regreso, los alimentos se habrán vuelto a congelar, pero habrán quedado arruinados y peligrosos para el consumo. El truco de la moneda en la taza resuelve esa duda de forma matemática.



