Cuando 'Grinch' fue rescatado de las calles de Texas (EE.UU) "ni siquiera parecía un perro" debido al deplorable estado físico y de salud en el que se encontraba: no tenía pelo, estaba escuálido, débil y sufría de una grave enfermedad cutánea que lo hacía asemejarse "más a una estatua que a un ser vivo".

Sin embargo, gracias a los cuidados brindados por la ONG animalista Rescue Dogs Rock NYC, el "perro de piedra" logró al cabo de pocos meses una transformación radical.

Tras recibir ayuda de especialistas, 'Grinch', una mezcla de pastor alemán, recuperó su estado de salud y fue enviado a un hogar temporal en donde, de a poco, aprendió a confiar en los humanos y a sentirse cómodo entre ellos.

Ahora, ya bajo los cuidados de una familia que busca adoptarlo permanentemente, se ha convertido en un perro cariñoso y juguetón que no para de correr y de jugar todo el día con pelotas tenis.