El mundo se encamina hacia una nueva y peligrosa etapa climática. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el calentamiento global superará los 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales, probablemente durante los próximos años, un límite que durante una década funcionó como la principal referencia internacional para contener los efectos más graves del cambio climático.
El documento, denominado Limiting Overshoot, sostiene que el sobrepaso de esa barrera es ahora ampliamente considerado inevitable bajo las políticas actuales y las trayectorias previstas a corto plazo. Incluso en el escenario más optimista analizado, la temperatura global alcanzaría un máximo cercano a 1,8 °C antes de comenzar a descender. Otros escenarios proyectan aumentos superiores a los 2 °C.
La diferencia puede parecer pequeña, pero para los científicos no lo es. Por encima de 1,5 °C, cada fracción adicional de grado aumenta la intensidad y frecuencia de fenómenos extremos, acelera la pérdida de hielo, eleva el nivel del mar y agrava los riesgos sobre ecosistemas, producción de alimentos, disponibilidad de agua, salud y economías.
Qué significa superar los 1,5 grados
El límite nació como uno de los grandes objetivos del Acuerdo de París de 2015 y toma como referencia la temperatura promedio registrada antes de la industrialización, entre 1850 y 1900.
No significa que al alcanzar 1,51 °C ocurra automáticamente una catástrofe ni que exista un punto exacto del que no haya regreso. Lo que cambia es la probabilidad y gravedad de los impactos: cuanto más suba la temperatura y cuanto más tiempo permanezca por encima de ese nivel, mayores serán los daños y el riesgo de alcanzar cambios irreversibles.
El planeta ya dio una primera señal. 2024 fue el primer año calendario con una temperatura media global superior a 1,5 °C respecto del período preindustrial, aunque un solo año por encima del umbral no implica que el objetivo de París haya sido formalmente incumplido, porque la tendencia climática se evalúa sobre períodos más prolongados.
Las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial van en la misma dirección: existe una probabilidad del 91% de que al menos un año entre 2026 y 2030 supere temporalmente los 1,5 °C, y un 75% de posibilidades de que incluso el promedio de esos cinco años quede por encima de ese nivel.
¿Todavía se puede volver por debajo de ese límite?
Pese a la advertencia, la ONU remarca que superar los 1,5 °C no debería interpretarse como una razón para abandonar los esfuerzos climáticos.
El informe plantea una estrategia denominada “sobrepaso, punto máximo y descenso”. La idea consiste en mantener el aumento de temperatura lo más bajo y durante el menor tiempo posible y, posteriormente, conseguir que vuelva a situarse por debajo de 1,5 °C.
Para lograrlo serían necesarias reducciones inmediatas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, una fuerte disminución del metano, acelerar la transición desde los combustibles fósiles hacia energías renovables y alcanzar las emisiones netas cero.
Después será necesario ir todavía más lejos: retirar de la atmósfera más dióxido de carbono del que se emite mediante estrategias como la reforestación y otras tecnologías de captura y almacenamiento de carbono. Al mismo tiempo, los países deberán incrementar las políticas de adaptación para enfrentar los efectos que ya no puedan evitarse.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, sostuvo que el objetivo ahora debe ser hacer que el período por encima de 1,5 grados sea “lo más reducido y breve posible” y reclamó acelerar la salida de los combustibles fósiles, reducir el metano y proteger bosques, tierras y océanos.
El informe deja así un mensaje que combina alarma y margen de acción. La barrera de 1,5 °C probablemente será superada, pero cuánto más se caliente el planeta, durante cuánto tiempo y qué consecuencias termine sufriendo dependerá en gran parte de las decisiones que se tomen desde ahora.