El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de emergencia nacional por los efectos del fenómeno de El Niño, que bautizó como “Superniño”. La medida se formalizó mediante el Decreto Supremo 5759 y apunta a reforzar la respuesta del Estado frente a una sequía que ya golpea a varias regiones y al riesgo de inundaciones en los próximos meses.
El decreto habilita la movilización de recursos económicos y unidades de rescate hacia las zonas más afectadas, y ordena la coordinación entre las instituciones nacionales y la cooperación internacional, que el Gobierno solicitó formalmente.
En un mensaje a la población, Paz explicó que, a diferencia de otros años, el Estado no esperará a que llegue el impacto para actuar. Según informó teleSUR, la decisión marca un cambio en la gestión de riesgos, que pasa de la reacción posterior a la prevención.
El mandatario anticipó que el fenómeno dejará golpes muy duros, tanto por falta de agua como por exceso de lluvias, con efectos en la zona andina, los llanos y los valles. Pidió el compromiso de gobernaciones, alcaldías, instituciones privadas y ciudadanos, y reconoció que, pese al esfuerzo del Ejecutivo, habrá familias que sufrirán escasez de agua y de forraje para el ganado.
De acuerdo con el Viceministerio de Defensa Civil, la sequía afecta al menos a 78.217 familias en siete de los nueve departamentos: La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz. El informe también registra la muerte de más de 75.000 cabezas de ganado y 63 comunidades en situación crítica por falta de agua. Otras zonas, mientras tanto, se preparan ante posibles desbordes de ríos e incendios forestales.
El decreto contempla los riesgos asociados a El Niño durante 2026-2027: sequías, inundaciones, heladas, granizadas, incendios forestales y desbordamientos. Su objetivo es lograr una respuesta coordinada entre los distintos niveles del Estado y reforzar la atención a las poblaciones más vulnerables.
El Niño es un fenómeno climático natural que se origina por el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial y altera los patrones de lluvia y temperatura. En Bolivia puede generar períodos de sequía y también lluvias intensas, con impacto en la población, la agricultura y la ganadería.
Esta semana, la ONU advirtió que el episodio actual podría alcanzar una intensidad sin precedentes, que superaría las escalas de monitoreo vigentes desde hace cuatro décadas.
En la región ya hay consecuencias. En Perú, las altas temperaturas favorecieron incendios forestales que dejaron al menos 12 muertos, y el fenómeno también incidió en el dengue, que causó 81 muertes en 2026. En Chile, Santiago tuvo el octubre más lluvioso del que se tenga registro.
Además, este sábado Ecuador declaró la emergencia en las islas Galápagos por lluvias intensas asociadas a El Niño, que provocaron inundaciones, crecidas de cauces y la evacuación de unas 80 personas. Los vuelos comerciales en el aeropuerto de Baltra quedaron suspendidos.