Mayo dejó de comportarse como primavera en Europa para convertirse en un infierno prematuro. Un inusual calor extremo atraviesa el centro y oeste del continente, disparando los termómetros hasta 16 °C por encima de las medias habituales para esta época del año.
El fenómeno meteorológico generó situaciones inéditas que golpean a múltiples naciones por igual. Mientras Alemania superó la barrera de los 30 °C, en el Reino Unido se pulverizó el récord histórico mensual con extenuantes 34,8 °C en el sur de Londres. Paralelamente, el mayo francés quedó marcado por la declaración de alertas amarillas en la región parisina por primera vez en este mes desde 2004, exponiendo que el país está construido para un clima que ya no existe y obligando a los gobiernos a repensar con urgencia su infraestructura pública.
¿Qué es la "cúpula de calor"?
El calor extremo que padecen varios países europeos se deba a la llamada "cúpula de calor". Esta anomalía se genera cuando un potente sistema de altas presiones en la atmósfera desciende y comprime el aire de las capas inferiores, elevando la temperatura de forma drástica. Al expandirse, el aire caliente actúa como una enorme bóveda o burbuja invisible que atrapa el calor en su interior. Dado que el sistema alcanza una gran altura, los vientos habituales son incapaces de desplazarlo, bloqueando las condiciones climáticas, resecando los suelos de forma extrema y multiplicando el riesgo de incendios.
El panorama es igual de asfixiante en el resto de la región. Francia activó la alerta naranja en ocho departamentos tras registrar marcas de 34,7 °C en Bergerac, un escenario de alerta extrema sin precedentes para este mes desde la creación del sistema de prevención. Por su parte, España se prepara para el pico del fenómeno con temperaturas de hasta 38 °C y agobiantes noches tropicales en el suroeste de la península.
Efecto invernadero
Los expertos de la UE señalan de manera unánime a los gases de efecto invernadero. Datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus confirman que los últimos tres años han sido los más cálidos de la historia global.
De esta manera, lo que antes era un escenario típico de julio ahora devora el calendario meteorológico, transformando la emergencia ambiental en la nueva normalidad europea.
Según Euro News, investigadores del Imperial College de Londres y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine analizaron 854 ciudades europeas y concluyeron que el cambio climático fue responsable del 68% de las 24.400 muertes por calor calculadas el verano pasado, al haber elevado las temperaturas hasta 3,6ºC. Y hace énfasis en que las actividades humanas son el principal motor del calentamiento global, sobre todo la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.