La noche prometía otra cosa: diversión, distensión, un momento muy alejado de la violencia y los problemas. Pero el alcohol metió la cola cuando el dueño de casa se quedó dormido y entonces su novia y su mejor amigo aprovecharon para cruzar el límite y mantuvieron sexo. En esa situación los encontró el novio y el resultado no fue otro que violencia: el amigo fue insultado y echado de la casa. La mujer atacada a golpes, hasta que pudo escapar. Pero allí ocurriría otro capítulo de agresión, pues cuando salió, la esperaba su amante en una moto y ambos salieron a toda velocidad con la clara intención de huir, pero el despechado novio engañado, encolerizado y fuera de sí, subió a su auto e inició contra ambos una loca persecución.

