El balance financiero de YPF del primer trimestre de 2026 generó un fuerte entusiasmo en el Gobierno nacional, que lo calificó como un hito sin precedentes para la petrolera de mayoría estatal.
Con un impulso clave en Vaca Muerta, la compañía registró una mejora interanual del 28% y consolidó un EBITDA de US$ 1.594 millones.
El balance financiero de YPF del primer trimestre de 2026 generó un fuerte entusiasmo en el Gobierno nacional, que lo calificó como un hito sin precedentes para la petrolera de mayoría estatal.
Según los datos difundidos por la Vocería Presidencial, la compañía estatal “superó los 200.000 barriles diarios de producción shale y registró un EBITDA ajustado de US$1.594 millones, el más alto de su historia para un primer trimestre, con un margen del 32% sobre los ingresos. Un resultado que representa una mejora del 28% respecto al mismo período de 2025″.
La columna vertebral de este crecimiento fue Vaca Muerta, donde la empresa destinó el 78% de su capital de inversión. En tanto, la liquidez y el robusto flujo de caja fueron otros de los puntos destacados, lo que permitió a la firma sanear su perfil de deuda y fortalecer su posición de cara a proyectos de exportación a gran escala.
Desde el oficialismo señalaron que estos resultados son el fruto directo de las políticas económicas de Javier Milei y la dirección estratégica de Horacio Marín.
Al liberar la presión sobre los precios internos y priorizar los yacimientos no convencionales de alta productividad por sobre los pozos maduros, YPF logró lo que las autoridades describen como “el mejor inicio de año de toda su historia”, posicionando a la energía como uno de los pilares del superávit comercial argentino.
De acuerdo con un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), este 2026 el país alcanzaría una producción de 54,5 millones de metros cúbicos de petróleo, lo que marcaría un salto del 16% comparado con 2025 y superaría por un 11% el récord previo de 1998, y la clave de este fenómeno es Vaca Muerta, el yacimiento de hidrocarburos no convencionales en la Cuenca Neuquina, cuya evolución constante ha transformado la matriz energética nacional en la última década.
Durante 2025, la obtención de petróleo subió un 9,2% respecto al año anterior, con un promedio diario que escaló de los 700.000 barriles en 2024 a más de 790.000 el año pasado. Según las estimaciones de la BCR, el ritmo podría acelerarse aún más: el promedio diario de bombeo proyectado para 2026 superaría los 900.000 barriles de petróleo.
Para entender el impacto de este cambio, basta observar la tendencia de los últimos diez años. Mientras que la producción convencional caería este año un 41% frente a los niveles de 2016 (y un 57% si se compara con 2006), el declive de los pozos tradicionales se ve ampliamente compensado por el auge del no convencional. Como resultado, el volumen total de 2026 prácticamente duplicaría las cifras de hace una década.
El motor central de este giro es el fracking en Vaca Muerta. La producción no convencional, impulsada por esta metodología desde 2014, es la gran responsable del nuevo récord. En lo que va de 2026, cerca del 70% del petróleo extraído en el país pertenece a este segmento y la foto era muy diferente hace poco tiempo: en 2020 esa cuota no llegaba al 25%, y en 2015 era inferior al 5%.
El reporte describió una fase de expansión robusta del sector energético motorizada por el desembolso de capitales privados en Vaca Muerta y la expectativa de mejoras en la red de transporte. Según la entidad, las futuras obras de infraestructura serán determinantes para ampliar la capacidad de envío al mercado local y al exterior, con el objetivo de potenciar la balanza comercial energética de Argentina.