Pepe Bravo: Un camino sin escalas de Peñarol al Boca de Di Stéfano y el Arsenal de Grondona

El defensor fue reconocido por Boca. Uno de los pocos comprovincianos que vistió la Azul y Oro, en una carrera cargada de anécdotas. Un libro de fútbol.

Es un libro de fútbol viviente. José Pepe Bravo es parte de la historia contemporánea de San Juan y volvió a ser noticia porque Boca a través de su Departamento Interior y Exterior lo reconoció junto a Alberto Naveda y a Emmanuel Mas como ex-jugadores. Un gesto merecido.

Pero lo del Pepe va mucho más allá. Futbolista, entrenador. Ganador de 6 títulos dentro de la cancha y de 11 más como técnico en masculino y femenino. Dueño de una carrera que empezó en aquellas vacaciones de verano en San Juan cuando venía a su abuela y Peñarol lo fue encontrando como un 'señor' de la defensa.

El Bohemio lo mostró, lo disfrutó hasta que en junio de 1985 cambió todo porque un mounstruo llamado Boca entró en su vida. Antes, se había destacado en Huracán Las Heras de Mendoza en los viejos Nacionales. Ahí lo vieron y de un día para el otro, apareció en Boca. Una experiencia inolvidable. Luego, un fugaz paso por el Mineiro de Brasil, dos temporadas en el Bucaramanga de Colombia, el regreso al país para ponerse la camiseta de un Arsenal de Sarandí que comandaban los hermanos Grondona y el abrupto final como jugador con solo 30 años.

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CON LOS GRANDES

'Yo empecé en Peñarol. De pibe entrenaba, fui evolucionando y se dio el salto a Primera. Era un equipazo. Anduvimos bien y llegó la propuesta de ir a Mendoza. Me acuerdo que Independiente Rivadavia me mandó hasta los pasajes. Lo hablé con mi compadre Carlos 'Bruja' Molina que la rompía allá y me dijo que no. Que fuera a Huracán Las Heras. No quise primero porque estaba comprometido con la Lepra pero llegué al Parque y el técnico Curi me dijo que tenía que verme una semana completa a prueba. No me gustó nada eso. Y en la puerta en una Taunnus amarilla estaba el Bruja con los dirigentes de Huracán. Fui, el técnico era Víctor Legrotaglie nada menos, y me compraron en el momento. Con esa venta, Peñarol hizo el cierre de la calle Tucumán. Ahí empezó un ciclo ganador en Huracán. Clasificamos al Nacional y llegamos a Octavos de Final. Cóppola trajo refuerzos resonantes: Pinino Mas, Berta, Bordón, Espinoza. Le ganamos a San Lorenzo con un gol mío, el primero. Ahi nació el interés del mismo San Lorenzo para ir definitivo o Boca a préstamo. Elegí Boca y fue un sueño', recordó Pepe con la misma ilusión de ese momento.

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EL MUNDO BOCA

Llegó el ciclo de ese 1985 en Boca, con el gran Alfredo Di Stéfano como entrenador: 'Era otro mundo. De pronto compartía vestuario con Gatti, Balerio, Hrabina, Stafuzza, Centurión, Graciani, Olarticoechea. Una locura. Fueron seis meses inolvidables. Fuimos a Brasil en una gira y salió la chance de refozar al Mineiro en una serie clasificatoria contra Cruzeiro. Eran dos partidos y quedamos eliminados. Me ofrecieron quedarme pero no se dio. Volví a Mendoza, a Huracán. Y de pronto, salió la opción de ir a Colombia. Juan Gilberto Funes nos había recomendado a mi y a Carlitos Rodríguez con Carlos Quieto, su representante. Vino y en nombre del América de Cali nos compraron. Viajamos allá y por arreglos políticos con un contralor de la República que presidía al Bucaramanga, terminamos en ese club por dos temporadas. Ahí enfrenté a Ricardo Gareca y a otros argentinos que eran ìdolos. Fueron dos años sensacionales. Pero los chicos tenían que ir al colegio, en ese minuto quería estabilidad y decidi volver a Argentina y fui a Arsenal de Sarandí. Ahì, hice una gran relación con Julio y Héctor Grondona. Se portaron muy bien. Compartí plantel con el Flaco, Jorge Vivaldo por ejemplo. Hasta que un día dije basta y con 30 años, dejé de jugar después que se cayera.

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TÉCNICO Y FORMADOR

Arrancó después la carrera de técnico. Huracán Las Heras, Peñarol, Trinidad, Del Bono, Desamparados, Marquesado, Alianza, Rivadavia y lo más reciente, el fútbol femenino de San Martín.

'Pasé cosas muy lindas como entrenador. El ascenso con Del Bono, los campeonatos con las chicas de San Martín que fueron varios. De todo. No me puedo quejar y creo que lo mejor es que dejé buenos recuerdos en todos los clubes en los que pude trabajar. Amigo de los códigos, del respeto. Eso me llevo, eso queda más allá de los campeonatos. Conocí a genios como Di Stéfano, Funes, Gareca y varios más. Viajé, disfruté de estadios como el Magalahes Pinto de Belo Horizonte y La Bombonera. No me quedó nada por vivir. El fútbol me dio demasiado'. 'Pasé cosas muy lindas como entrenador. El ascenso con Del Bono, los campeonatos con las chicas de San Martín que fueron varios. De todo. No me puedo quejar y creo que lo mejor es que dejé buenos recuerdos en todos los clubes en los que pude trabajar. Amigo de los códigos, del respeto. Eso me llevo, eso queda más allá de los campeonatos. Conocí a genios como Di Stéfano, Funes, Gareca y varios más. Viajé, disfruté de estadios como el Magalahes Pinto de Belo Horizonte y La Bombonera. No me quedó nada por vivir. El fútbol me dio demasiado'.

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Hoy, Pepe Bravo es trabajo y sencillez. En el Ministerio de Salud es uno de los personajes que todos los días está trabajando y muchos no imaginan que comparten días con una de las grandes figuras de la historia del fútbol de San Juan.

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