Cuenta Santina Zunino que hace 6 años se decidió a practicar Endurance “por mi papá (el “Colorado” Zunino, ex piloto de Fórmula 1) y un amigo que fundaron un club y ahí empecé. Pero desde chiquita siempre anduve a caballo y lo demás me lo enseñó mi papá, pero en realidad fui aprendiendo con el tiempo. No sé cómo explicarlo pero es algo que se dio, incluso en cada competencia elaboro mi técnica sin consultarlo”, relató la número 1 del ranking argentino en la categoría “Young Rider” (hasta 21 años).
Para la gran mayoría el Endurance es un deporte desconocido, pero en San Juan de a poco va creciendo. Esta disciplina hípica reúne la resistencia del caballo frente a grandes distancias a recorrer y un planteo estratégico de la carrera por parte del jinete. “Es a contrarreloj. Llegás y tenés 15 minutos para bajarle las pulsaciones al caballo, se hace un control veterinario y si las pulsaciones son óptimas seguís”, agregó la adolescente sobre la definición.
Estar al tope y ser la mejor, Santina lo toma con mucha calma, como es cuando se expresa o lo que necesita para los 8 horas que está montada sobre su caballo para hacer el recorrido de cada trayecto. “La competencia es dura, pareja y tiene mucho que ver el nivel de los caballos”.
Aunque Santina tiene una relación única con los equinos y llegar a dónde está posicionada lo reflejan. Es que compite en zonas cercana a La Pampa (en San Juan no lo hace), lo que hace imposible que lleve a sus caballos y por ende debe alquilarlos. “Es una contra, pero me subo un rato antes y me doy cuenta cómo es”, destacó, lo que es un gran mérito que se ve reflejado con los resultados en una consolidación como binomio increíble.
Estudiante del último año del Colegio Inglés, y con licencia deportiva para poder realizar las dos actividades, admite que “mis compañeros no conocen lo que es endurance por más que se los explique y nunca me fueron a ver”. Pero más allá de eso, destaca que subirse al caballo y competir “me divierte y me gusta. A veces te cansás porque empiezo la competencia un miércoles por el viaje y después tengo que volver, pero me encanta. Además te genera mucha adrenalina”.
No obstante a su edad y en plena adolescencia, Santina deja cosas de lado. “Me molesta tener que perderme cumpleaños y que cuando vuelvo de competir quiero hacer todo a la vez”, admitió.
Hoy, y pese a ser la mejor del país y 8va del mundo, piensa en poder estar en el Mundial del año que viene, lugar que injustamente le sacaron en el 2011, y antes, en octubre próximo buscará en el Panamericano de Pinamar seguir demostrando por qué es la número 1, a su ritmo, el mismo con el que cabalga y orienta a su caballo, el mismo ritmo arrasador para llegar a reina.