Todo empezó con manoseos cuando ella tenía 8 años. Pero decidió pasar las cosas a un nivel de abuso más dañino, cuando tuvo 14. Fue un día en que salió con varios de sus hijos a revolver y juntar algo de valor en un basurero de Pocito para poder venderlo luego en chacaritas o recicladoras. Entonces engañó al resto de sus hijos enviándolos a un lugar distante y sin posibilidad de que lo vieran, agarró a la fuerza a su hija y la violó por primera vez. Ella gritó y pidió ayuda, pero nadie la escuchó. Nadie la salvó. Después, cada vez que quedaban a solas su papá aprovechaba para someterla, golpeándola, amenazándola, prometiéndole las peores consecuencias para sus hermanos o su madre si acaso se resistía. Tanta violencia la hizo temer y calló. Después de los ultrajes y las graves advertencias, el hombre volvía a su casa y actuaba como si nada hubiera pasado. Hasta que quedó embarazada y entonces entró en escena otra de las maniobras de su padre: la obligó a decir que la criatura era hija de un tal "Pampa" que también frecuentaba los basureros a los que iban. Pero resultó que ella ni lo conocía y que ese joven había fallecido unas semanas antes de que ella diera a luz, apenas con 16 años. Era el plan perfecto, a pesar de que su mamá pareció dudar y hasta se fue de la casa, recriminándole a su pareja, pero luego volvió y pareció convencerse de esa falsa versión.

