La gastronomía de Portugal guarda tesoros que traspasan las fronteras y los siglos. En el corazón de los antiguos conventos de Aveiro y Lisboa, surge una preparación que hoy es un emblema de la dulzura.
Se conoce como “Papos de Anjo”, un nombre que en español significa “mejillas de ángel” y que hace honor a su textura extremadamente liviana y su color dorado. Este plato representa la espiritualidad de los lugares donde aparece por primera vez y hoy es tendencia por su sencillez.
De dónde salió este postre portugués
El origen de este dulce tiene una explicación muy práctica y se define como un “postre de aprovechamiento”. En los tiempos antiguos, las monjas usan las claras de los huevos para tareas cotidianas como filtrar el vino o almidonar las ropas litúrgicas. Ante la gran cantidad de yemas que sobran, las cocinas de los conventos crean recetas originales para no desperdiciar nada. Así, la yema de huevo toma un protagonismo histórico que todavía persiste en los dulces tradicionales de la región.
Este plato ofrece una experiencia muy golosa para cualquier paladar. La combinación de pocos ingredientes da como resultado un bocado rico que sorprende por su capacidad de ser, al mismo tiempo, simple y sofisticado.
Cuál es el secreto de su exquisito sabor
La magia de este dulce no reside en la complejidad de sus componentes, sino en la técnica de preparación. El gran secreto para lograr esa esponjosidad característica está en el batido inicial. Para que las “mejillas de ángel” tengan su consistencia ligera, es necesario batir las yemas durante un tiempo prolongado hasta que la mezcla esté firme y cambie su color a un tono blanquecino.
El aire que se incorpora durante este proceso es el responsable de que el postre sea suave y delicado. Sin este paso fundamental de al menos diez minutos de batido, el resultado final pierde esa gracia que lo hace único en el mundo. Luego, el horneado corto termina de definir la estructura que después recibirá un tratamiento especial con líquidos aromáticos.
Una vez que las piezas están listas, el paso final consiste en sumergirlas en un almíbar caliente que aporta humedad y sabor. El uso de especias como la canela y la cáscara de limón, junto con un toque de ron, define el perfil aromático de esta joya conventual. El equilibrio entre el azúcar y el huevo crea una armonía que invita a repetir la porción. Este postre es fácil de preparar y garantiza el éxito en cualquier reunión donde se busque algo distinto a lo habitual.
Ingredientes necesarios
Para realizar esta receta en casa para 4 personas, necesitás contar con los siguientes elementos:
- 6 yemas de huevo.
- 1 huevo entero.
- Manteca (para los moldes).
- 450 g de azúcar.
- 400 ml de agua.
- Cáscara de 1 limón.
- 1 ramita de canela.
- 20 ml de ron.
Paso a paso para una preparación perfecta
Seguí este orden para obtener un resultado profesional en solo 45 minutos:
- Precalentás el horno a 180 grados y untás moldes pequeños con manteca.
- Batís las yemas y el huevo entero con una batidora durante 10 minutos hasta que la mezcla esté blanquecina, firme y con mucho aire.
- Repartís la preparación en los moldes hasta llenar dos tercios de su capacidad.
- Horneás a 180 °c durante aproximadamente 15 minutos, luego retiráis y dejáis enfriar.
- Preparás el almíbar hirviendo el agua con el azúcar, la canela, la cáscara de limón y el ron.
- Retirás el almíbar del fuego y, cuando esté templado, pero todavía caliente, sumergís los Papos de Anjo uno por uno.
- Servís en una fuente y disfrutás de este clásico portugués.

