Cambio de estación: tareas, cuidados y recomendaciones en tu espacio exterior
Ya entramos en otoño, no solo es un período de transición, también lo es de preparación al frío. Conocer los cuidados del jardín en el cambio de estación es fundamental para garantizar que nuestro pedacito de naturaleza sobreviva sin sobresaltos a los meses de invierno.
Una estación marcada por las bajas temperaturas y en la que buena parte de las plantas de exterior entran en el llamado letargo vegetativo. Es cierto que no crecen y no necesitan muchos cuidados que les dispensamos el resto del año. Pero, para que vuelvan a la vida en primavera, necesitan que les prestemos ciertas atenciones durante esta estación en la que la naturaleza se tiñe de rojos, naranjas y amarillos.
Las tareas de esta época del año están encaminadas a favorecer ese descanso invernal con nuestras plantas en las mejores condiciones. Y es que, por más que optemos por plantas de exterior resistentes todo el año, la climatología invernal pone a prueba la buena salud de nuestras plantas. Una razón de peso para cuidarlas antes de que los termómetros comiencen con sus habituales descensos.
Cuidados específicos que demanda nuestro jardín en detalle, además de algunas tareas que todavía podemos llevar a cabo antes de la llegada del invierno.
Qué debes conocer
Plantación
Aunque podamos pensar que no es momento esta estación es propicia no solo para las plantas vivaces resistentes al frío. También es perfecta para plantar otras que necesitan el frío para florecer en primavera, o demanden esta estación para afianzarse.
2
Flores de Gaillardias
Sembrar herbáceas perennes. Las que sembremos en esta estación serán más robustas que las de primavera y, además, florecerán ese año. Algunas opciones: geum, cardo escocés, gaillardia, heuchera, amapola, nomeolvides, amapola de California, espuela de caballero, lupino y gaura. También, las anuales de asiento antes de que la tierra pierda el calor: arvejillas, alelí de Mahón, caléndula, coqueta y aliso.
3
Es ahora cuando tendremos que plantar arbustos, árboles y algunos frutales de floración tardía. Tanto por sus condiciones meteorológicas como por la temperatura, esta estación es perfecta para que este tipo de plantas desarrollen su sistema radicular. Una época que aprovecharán para enraizar correctamente con vistas a que, con la llegada de la primavera, broten y se desarrollen. Pero hay especies arbóreas que no toleran las heladas, por lo tanto, debes conocer los requerimientos.
4
Realizar la plantación de bulbos de floración invierno-primaveral: anémona, fresia, ixia, jacinto, múscaris, marimonia, alstroemeria, narciso, sparaxis, tulipán y vara de San José. Proporcionarles un suelo bien drenado para que no se pudran. Si el sustrato es pesado, agregar en la base materiales que faciliten el drenaje, como arena de río o pedregullo. En el momento de plantarlos, los bulbos deben estar firmes al tacto y sanos. No regarlos hasta la brotación para evitar la podredumbre. Los bulbos de dalias pueden dejarse en la tierra. Dividirlos recién después de la primera helada. Guardarlos en un lugar seco hasta la primavera.
Planificar los nuevos canteros y comenzar a preparar la tierra quitando las malezas, nivelando si es necesario e incorporando compost (en suelos muy compactos, agregar 50% de arena gruesa y 50% de compost).
Dividir las herbáceas si es necesario. Hacer nuevas plantas a partir de matas de calas, hemerocalis, agapantos, achileas, monardas, ásters y salvias. Separarlas y abonarlas en el momento de volver a plantarlas. Realizar esta tarea antes de las heladas.
5
Trasplantar a macetas más grandes los ejemplares que necesiten desarrollar mejor sus raíces. La tierra nueva que se agregue debe ser en su mayoría lombricompuesto o compost. Agregar compost a las jardineras y macetas cuando llegan los primeros fríos. No plantar las especies sensibles a las heladas. Dejarlas para la primavera.
Por más que creamos que las hojas secas no suponen un problema no es exactamente así. Su presencia sobre nuestro césped puede ser perjudicial para él, especialmente cuando se mojan. Por un lado, impiden que nuestra hierba respire con normalidad e, incluso, pueden robarle luz. Pero no es el único motivo por el que es importante retirarlas: añadido pueden ser cobijo de los tan temidos hongos. Es un buen momento para saber qué es un escarificador y, valiéndonos de él, hacer que nuestra hierba recupere el oxígeno que necesita en sus raíces. Además, esta tarea nos ayudará a eliminar el césped seco.
La resiembra consiste en utilizar variedades de césped que tienen ciclo otoño-invernal, como el rye grass anual (Lolium multiflorum) o el perenne (Lolium perenne). Paso a paso: 1) Erradicar todas las malezas de hoja ancha. 2) Nivelar en los sectores donde haya pozos. 3) Fertilizar con DAP (fosfato diamónico) en una proporción de 2kg cada 100m2. Resembrar con una mezcla de rye grass perenne y anual en una proporción de entre 4 y 5kg cada 100m2. 4) Regar. 5) Realizar el primer corte entre los 14 y 21 días posteriores.
La poda de otoño podríamos decir que solo es de limpieza. Hacer una poda de saneamiento en esta época no solo favorece eliminar las ramas secas o muertas para evitar que nuestras plantas gasten recursos en ellas. Además, favorece que reciban una mayor cantidad de luz: algo que, en meses de pocas horas de sol, resulta crucial. Más allá de saber cómo podar correctamente las plantas, hemos de tener en cuenta aspectos importantes, ya que podar es sinónimo de hacer una herida a la planta y por el corte pueden entrar agentes patógenos. También, es importante tener las tijeras de poda en condiciones y desinfectadas.
No podar las gramíneas, la hortensia y el sedum. Incluso secos, tienen valor ornamental.
Realizar una poda de limpieza en los rosales, eliminando las ramas secas y enfermas. Dejar las flores pasadas, especialmente de los rosales antiguos, porque sus escaramujos (frutos) son muy decorativos. Al madurar cambian de color y viran del rojo al anaranjado.
Realizar una poda de limpieza en las enredaderas que florecieron en el verano. Sacar las ramas secas y quitar las guías mal ubicadas. En caso de ser necesario, atar las enredaderas que florecen en primavera. No cavar profundo para no dañar las raíces, airear y agregar compost o humus. Conviene no retrasar la poda de los cercos de ligustrina, abelias y laurentinos, para darles tiempo a rebrotar antes del invierno.
Reducir la pauta de riego, fundamental
Con el descenso de temperaturas y del número de horas de luz iremos reduciendo la pauta de riego. Una manera de acompañar a nuestras plantas hacia su
Retirar las malas hierbas
Mientras nuestras plantas detienen su crecimiento, las llamadas hierbas adventicias no se detienen. No solo son antiestéticas: también son ladronas de luz, agua y nutrientes. Y lo que es todavía peor: son auténticos imanes para plagas y hongos. Por ello, aprovechar el otoño para erradicar las malas hierbas es sinónimo de salud en nuestro jardín. Una tarea que, por poco agradecida que nos pueda parecer, es fundamental.
Abonar, una forma de nutrir y proteger
8
Solemos pensar que fertilizar está ligado, únicamente, a fomentar el crecimiento. Sin embargo, hacerlo durante esta estación intermedia es clave para nutrir y preparar a nuestras plantas para el letargo invernal. Una manera de favorecer que encaren las bajas temperaturas con la suficiente fortaleza para sobrevivir a ellas.