15 de marzo de 2026 - 06:00

Claves para planificar el espacio verde: suelo, estructuras, paleta de colores, plantas con perfumes.

Una vez que bajan un poco las temperaturas, invita a bajar el ritmo, observar y proyectar. Lejos de las palas y las tijeras, es el mejor momento para pensar cómo queremos que crezca nuestro jardín y planificar el espacio verde.

Estamos en época de contemplación y observación, luego de las altas temperaturas, el jardín se convierte en un espacio para mirar con otros ojos: recorrerlo sin apuro, detectar lo que funciona, lo que incomoda y lo que podría transformarse cuando llegue el otoño. Es ahora cuando empiezan a dibujarse los proyectos que se pondrán en marcha más adelante. Que debemos tener en cuenta para diseñar o modificar el espacio verde de manera armónica y sin saltar pasos fundamentales.

Conocer el suelo, la base de todo

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Antes de cualquier intervención, es indispensable estudiar qué tipo de suelo tenemos. Su calidad, su pH, el drenaje, los desniveles y, sobre todo, el recorrido natural del agua en días de lluvias. Entender hacia dónde escurre el agua permite anticiparse a problemas y pensar soluciones como rejillas o trampas de agua que protejan el diseño y las plantas. El jardín después del verano donde hubo mucho riego, el suelo requiere nueva estructura, se debe renovar incorporando materia orgánica en otoño.

Leer el sol y las sombras

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Cada sector del jardín recibe una cantidad distinta de luz. Por eso es clave observar cómo se mueve el sol en verano y en invierno, qué zonas quedan a pleno sol, en sombra o media sombra, y cómo influyen los árboles del vecino, las construcciones linderas y la propia vivienda. Mirar el jardín a la mañana, al mediodía y al atardecer revela un juego de luces y sombras que define qué plantar y dónde.

El dibujo del jardín

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El diseño empieza en el papel. Canteros curvos, rectos o mixtos, diámetros, alturas finales, combinaciones de especies o elecciones más minimalistas: todo forma parte del llamado “dibujo” del jardín. Jugar con distintas alturas, texturas de follajes y floraciones permite crear dinamismo y profundidad visual.

Pensar el jardín como un todo

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Entrada, laterales, fondo, pileta, quincho, galería, huerta: cada sector debe dialogar con el otro. Un elemento estructural común - un arbusto, una herbácea o un árbol repetido - ayuda a unificar el diseño y facilita una lectura clara y disfrutable del espacio. La repetición ordena, pero hay que evitar la competencia visual.

Elegir la paleta de colores

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Los colores son protagonistas en la creación de climas. Los tonos cálidos generan cercanía, vitalidad y son ideales para destacar entradas o recorridos. Los colores fríos - verdes, azules, grises, rosados y lilas - remiten al agua, al aire y a la calma, invitando a la contemplación y al descanso, como ejemplos lavandas, rosales, peonías, salvias y gramíneas.

Definir usos y recorridos

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Un jardín se disfruta cuando se usa. Marcar claramente los accesos principales y los de servicio, guiar los recorridos hacia los distintos sectores y pensar un objetivo concreto para llegar hasta el fondo del terreno son claves para aprovechar todo el espacio.

Crear lugares para estar

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Todo jardín necesita un sector para descansar, reunirse y contemplar. Buscar las mejores vistas, sumar un banco o una mesa rodeados de especies que florezcan a lo largo del año, y ubicar el fogón en un lugar seguro - lejos de ramas y de la vivienda - permite activar zonas muchas veces relegadas.

Sumar perfume

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El aroma es un lujo silencioso. Cuantas más especies perfumadas tenga el jardín, mayor será el disfrute y la atracción de polinizadores. Jazmines trepadores, gardenias, dama de noche, datura o magnolia grandiflora convierten el paseo en una experiencia sensorial.

Incorporar el cambio estacional

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Un árbol, un arbusto o una herbácea que modifique su aspecto a lo largo del año suma interés visual. Especies caducas, con follajes otoñales o brotaciones llamativas, funcionan como puntos focales o ayudan a ocultar vistas poco atractivas. Lagerstroemia, prunus, aromos o leptospermum son buenos ejemplos.

Cuidar la materialidad

Pisos, lajas, madera, piedra, hierro, flejes, luces, agua y macetas no solo decoran: también ordenan, guían los recorridos y facilitan el mantenimiento. Elegir bien estos elementos es tan importante como seleccionar las plantas. El tema central después de todos estos puntos es que el espacio ya sea verde vivo como de estructuras y formas, quede armónico. Colores, materiales, luces, lugares de living, decks, etc. es un todo que debe tener una lectura amable con la arquitectura del hogar.

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