Dolor, pesadez, hinchazón o cambios en la piel suelen naturalizarse, pero no deberían. En el Mes de la Mujer, una invitación a mirar la salud vascular con otra profundidad: prevenir, consultar a tiempo y comprender que hoy existen tratamientos.
Esta afección son dilataciones anormales de las venas que se generan como consecuencia de un mal retorno venoso. Frecuentemente se desarrollan en los miembros inferiores, ya que soportan el peso de todo el cuerpo. La Dra. Carmen Nievas Romano – Cirujana Cardiovascular, nos cuenta acerca de la evolución de estas patologías.
Dolor, pesadez, hinchazón o cambios en la piel suelen naturalizarse, pero no deberían. En el Mes de la Mujer, una invitación a mirar la salud vascular con otra profundidad: prevenir, consultar a tiempo y comprender que hoy existen tratamientos.
El cuidado de la salud en la mujer ha evolucionado. Ya no se trata solo de controles aislados, sino de una mirada integral, donde cada síntoma tiene un significado. En ese contexto, las piernas ocupan un lugar central. Son sostén, movimiento y autonomía. Pero también son un territorio donde el sistema vascular se expresa. Y muchas veces, lo hace en silencio.
El dolor, la pesadez, la hinchazón o la aparición de várices no son simplemente molestias. Son señales. Prevenir también es una forma de tratamiento.
Antes de pensar en intervenciones, hay algo esencial: la prevención. Incorporar hábitos simples puede tener un impacto significativo en la circulación:
La prevención no reemplaza al tratamiento, pero sí puede modificar la evolución de la enfermedad. Cuando el síntoma deja de ser menor.
Y en estadios más avanzados pueden aparecer signos como:
Estos síntomas no deben considerarse normales. En la mayoría de los casos, son manifestaciones de un trastorno circulatorio, ya sea venoso o arterial, que requiere evaluación médica oportuna. Consultar a tiempo no solo alivia síntomas: cambia el pronóstico. Várices, úlceras y pie diabético: una misma lógica
Durante mucho tiempo, estas patologías fueron abordadas como problemas aislados. Hoy entendemos que comparten un eje común: la alteración de la circulación. Las várices son la expresión visible. Las úlceras, una manifestación avanzada. El pie diabético, una combinación compleja de compromiso vascular y metabólico. Cuando se trata la causa de base, el escenario cambia.
Hoy es posible:
Y lograr, en muchos casos, la cicatrización de lesiones que antes se consideraban crónicas. La medicina que acompaña este tiempo. La evolución no es solo conceptual, también es tecnológica. La medicina vascular actual permite abordar estas patologías de manera menos invasiva, más precisa y adaptada a cada paciente.
La principal diferencia está en que las varices son venas dilatadas de manera permanente y las arañas vasculares aparecen como pequeñas venas visibles a través de la piel.
Las varices o venas varicosas suelen aparecer en los muslos, en la parte frontal o posterior de las pantorrillas o en el interior de las piernas, cerca de los tobillos y los pies. Durante el embarazo, las venas varicosas pueden aparecer en el interior de los muslos, la parte baja de la pelvis y los glúteos. El motivo de su aparición se atribuye a factores hereditarios, estilo de vida o embarazo.
Las arañitas o arañas vasculares, o arañitas, son más pequeñas que las venas varicosas. Suelen ser rojas. Se parecen a las ramas de un árbol o a las telarañas. Las arañas vasculares se suelen ver bajo la piel, pero no hacen que ésta sobresalga como las venas varicosas. Las arañas vasculares se pueden encontrar en las piernas o en el rostro.
Las venas varicosas afectan dos veces más a las mujeres que a los hombres y son más comunes en mujeres mayores. Las arañas vasculares pueden afectar a más de la mitad de las mujeres.
En este contexto, la Dra. Carmen Nievas Romano ha incorporado recientemente la tecnología láser endovenosa de 1470 nanómetros, con modalidad de emisión continua y pulsada, esto ha permitido optimizar el tratamiento de la insuficiencia venosa y mejorar las condiciones para la recuperación de los tejidos en cuadros más complejos. No se trata solo de tratar una vena. Se trata de restablecer un equilibrio Un gesto hacia una misma.
En el Mes de la Mujer, el mensaje es simple, pero profundo: No naturalizar el dolor. No postergar la consulta. No minimizar los signos del cuerpo. Cuidar las piernas no es una cuestión estética. Es una forma de preservar la autonomía, la calidad de vida y el bienestar.
Fuente:
Dra. Carmen Nievas Romano - Cirujana cardiovascular
Clínica Quality – Tucumán 741 Sur, San Juan
Tel. 264 445 7337