La banana es una de las frutas más consumidas en Argentina y el mundo. Económica, práctica y rica en nutrientes, suele ser protagonista de desayunos rápidos y colaciones saludables.
La banana es una de las frutas más consumidas en Argentina y el mundo. Económica, práctica y rica en nutrientes, suele ser protagonista de desayunos rápidos y colaciones saludables.
Sin embargo, especialistas en nutrición y medicina natural sugieren que no solo importa qué comemos, sino también cuándo lo hacemos.
Durante años, la banana fue considerada el aliado perfecto para empezar el día gracias a su aporte de energía inmediata. Contiene potasio, vitamina B6, vitamina C y antioxidantes, además de fibra que favorece la digestión.
No obstante, su contenido de azúcares naturales puede generar un aumento rápido de glucosa en sangre cuando se consume sola en ayunas. Este pico puede traducirse en una sensación de energía breve seguida por cansancio. Por eso, los nutricionistas recomiendan acompañarla con proteínas o grasas saludables para equilibrar la absorción de azúcares.
Algunos expertos, como el Dr. Santosh Pandey, sostienen que el mejor momento para consumir banana podría ser la noche. El argumento se basa en su contenido de triptófano, un aminoácido esencial que interviene en la producción de serotonina y melatonina, hormonas relacionadas con el bienestar y el sueño.
Consumir una banana como colación nocturna podría favorecer la relajación muscular y contribuir a un descanso más profundo, especialmente si se integra dentro de una dieta equilibrada.
Más allá del horario, esta fruta ofrece ventajas comprobadas:
Para maximizar sus propiedades conviene:
En cuanto a su consumo diario, no existe una única respuesta universal. Para quienes buscan energía rápida, puede ser útil por la mañana o antes del ejercicio. Para quienes priorizan el descanso, la noche podría ser una mejor opción.
La clave está en la personalización y en el equilibrio general de la dieta. La banana no es enemiga del desayuno ni exclusiva de la noche: es un alimento versátil que, consumido estratégicamente, puede adaptarse a distintos objetivos de salud.