San Juan cuenta con una red de doce escuelas agrotécnicas de gestión pública —más dos de gestión privada—, que forman técnicos en Producción Agropecuaria y en Tecnología de los Alimentos con una matrícula provincial que ronda los 4.200 estudiantes. El modelo combina aulas con plantas de producción propias, donde los alumnos elaboran desde dulces y conservas hasta aceite de oliva.
Guadalupe Ruarte, alumna de la Escuela de Enología de quinto año en la modalidad Alimentos, aporta un testimonio sobre cómo se transita ese recorrido, del ingreso a la práctica industrial.
Una red de doce escuelas con dos especialidades
La educación secundaria agrotécnica en San Juan se organiza en doce establecimientos de gestión pública —dos de ellos de perfil agroindustrial— y dos de gestión privada, según datos difundidos por el Ministerio de Educación provincial. En la mayoría de los casos, cada escuela ofrece dos modalidades: Técnico en Producción Agropecuaria y Técnico en Tecnología de los Alimentos, ambas enmarcadas en los lineamientos curriculares que fija a nivel nacional el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). La matrícula del sistema agrotécnico provincial se estima en alrededor de 4.200 alumnos, atendidos por unos 800 docentes.
El modelo se apoya en un principio compartido por buena parte de estas instituciones: articular la producción de cada escuela con la actividad económica de su departamento. Así, distintos establecimientos desarrollan líneas propias de dulces, conservas, lácteos, vino o aceite de oliva, según la producción predominante en su zona de influencia.
La modalidad Alimentos: de la teoría a la planta de producción
La especialidad Tecnología de los Alimentos forma técnicos con base en química, biología y procesos de industrialización de materia prima, con articulación hacia estudios superiores vinculados a la industria alimentaria. En varias escuelas, la formación se completa con aulas-taller equipadas con maquinaria de uso industrial, muchas veces incorporada mediante convenios con empresas del sector o con financiamiento de programas provinciales. Es habitual que la elección de esta orientación esté vinculada a una tradición familiar previa con la institución, además del reconocimiento que estas escuelas tienen en distintos departamentos de la provincia por su propuesta técnica.
La descarga de los cajones de uva es una de las primeras etapas que los estudiantes realizan en la bodega.
"La carga horaria es alta y los talleres se suman año a año", resume Ruarte, quien cursa esta modalidad en su escuela y destaca la participación habitual de estas instituciones en muestras, concursos y encuentros con otras escuelas agrotécnicas de la provincia.
El ingreso sin examen y jornadas extendidas
En general, este tipo de escuelas no exige examen de ingreso. La inscripción se completa con los datos personales y la libreta de calificaciones, y suelen tener prioridad los estudiantes con buen promedio, buena conducta y recomendación. La asignación de turno —mañana o tarde— depende en buena medida del orden de inscripción, ya que los cupos de la mañana tienden a cubrirse primero. "Buena parte de la responsabilidad del trámite recae en los padres más que en los propios estudiantes", señala Ruarte sobre el proceso en su escuela.
Un rasgo habitual de la modalidad agrotécnica es la extensión de la jornada escolar respecto de otras orientaciones del secundario. El horario varía según el año que se cursa: en quinto año, por ejemplo, la salida suele darse a media mañana, salvo algunos días con horario extendido, aunque casi todos los días incluyen actividades por la tarde entre materias curriculares reprogramadas y talleres prácticos.
De la materia prima al producto terminado
El contacto con el proceso productivo suele ser progresivo a lo largo de la escolaridad. En los primeros años, el vínculo es más introductorio y se prioriza el trabajo con los animales y con la materia prima —germinación de plantines, tipos de riego—. A partir de tercer año comienza el procesamiento concreto, con la elaboración de confituras, mermeladas y dulces. En los últimos años, la práctica avanza hacia la industrialización de productos como la papa o la cebolla y, en varias escuelas de la modalidad, hacia plantas propias de aceite de oliva.
La formación práctica incluye el trabajo directo de los estudiantes en la planta de procesamiento.
Entre los contenidos que suelen marcar a los estudiantes de esta especialidad se destacan la higiene y seguridad laboral —presente desde los primeros años— y, ya en los últimos, la biología y la manipulación de alimentos, por su aporte tanto a la salida laboral como a la posibilidad de industrializar productos en un eventual emprendimiento propio. En general, los contenidos de gestión de un emprendimiento —atención al cliente, manejo de materia prima y de productos para la venta— suelen resultar más accesibles que el trabajo en equipo, la coordinación de las prácticas y materias como matemática y microbiología.
Plantas propias como aula: el caso de la industria olivícola
Varias escuelas agrotécnicas del sur de la provincia incorporaron en los últimos años infraestructura industrial propia para la enseñanza de la cadena olivícola, en articulación con empresas del sector y con programas provinciales de financiamiento. Este tipo de espacios —aulas-taller equipadas con maquinaria de extracción centrífuga y líneas de envasado— buscan reproducir las condiciones de una planta productiva real, con los estándares de seguridad e higiene propios de la industria alimentaria, y forman parte del esquema de prácticas que los estudiantes de la modalidad Alimentos realizan en los últimos años de la cursada.
En ese esquema se enmarca la práctica que Ruarte describe para quinto año, centrada en la fábrica de aceite de oliva de su escuela, luego de haber trabajado en cuarto año en la planta de dulces. La elaboración de estos productos combina instancias de trabajo en grupo con tareas que demandan varias horas, como la clasificación de aceitunas; los estudiantes suelen llevarse parte de lo producido y cuentan con el acompañamiento de sus docentes durante todo el proceso.
El vínculo con los docentes
Las escuelas agrotécnicas suelen contar con profesores específicos por modalidad, aunque es habitual que varios dicten clases en más de una área —docentes de Agro que también enseñan en Alimentos, por ejemplo—. Según describe Ruarte sobre su experiencia, los profesores de las escuelas técnicas cuentan con mucha predisposición hacia los alumnos, favorecida por la cantidad de horas de clase práctica que comparten a lo largo de la cursada.
La vidriera pública: ferias y jornadas de puertas abiertas
Buena parte de estas escuelas organiza a lo largo del año ferias, muestras y jornadas de puertas abiertas donde los estudiantes exhiben y venden lo producido en las plantas escolares, con la participación de autoridades educativas y productivas. En este tipo de eventos, los alumnos suelen encargarse de la atención al público, la explicación del proceso productivo y la degustación de los productos. "El público suele quedar conforme tanto con el producto como con el encuentro entre escuelas agropecuarias", señala Ruarte sobre una de estas jornadas en la que participó atendiendo el stand de la fábrica de aceite de su escuela.
La organización de este tipo de muestras suele planificarse desde principio de año: qué se va a exhibir, qué grupos participan y quién se encarga de la exposición y de la venta, mientras que los roles específicos se definen más cerca de la fecha del evento.
Orientación vocacional y salida laboral
El título de técnico habilita a los egresados a insertarse en el sector agroindustrial o a continuar estudios superiores afines, y en varias escuelas la orientación vocacional forma parte del último tramo de la cursada: los alumnos de los últimos años suelen visitar facultades e institutos terciarios, donde se les explican las carreras disponibles y su relación con la formación técnica recibida, además de recibir contenidos sobre armado de currículum y participar de espacios de debate sobre las salidas laborales según cada modalidad.
El esquema de las escuelas agrotécnicas sanjuaninas —jornada extendida, plantas de producción propias y fuerte vínculo con el sector productivo de cada departamento— configura una propuesta pensada para quienes buscan, desde el nivel medio, una formación con salida laboral concreta en la cadena agroalimentaria.