Alumnos sanjuaninos de dos escuelas agrotécnicas elaboran chicha de algarroba para comercializarla

Alumnos sanjuaninos de Rodeo y Valle Fértil unieron saberes tradicionales y tecnología de laboratorio para devolverle el valor a una bebida autóctona

En un cruce sin precedentes de trabajo interdisciplinario y ciencia aplicada, alumnos sanjuaninos de la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra (de la localidad de Rodeo, Iglesia) y de la Escuela Ejército Argentino (de Valle Fértil) lograron desarrollar un producto innovador y sin presencia actual en el mercado formal: chicha de algarroba.

El proyecto nació con un objetivo ambicioso: poner en valor las vainas de algarrobo, un recurso natural abundante y nativo de San Juan, mediante la aplicación de procesos tecnológicos, químicos y biológicos modernos para crear una bebida apta para la venta al público.

Recurso nativo con valor histórico y calidad de origen

La materia prima fundamental de este desarrollo proviene de los montes vallistos. “Este proyecto nace de la necesidad de poner en valor un recurso que es casi ilimitado dentro de la provincia: las vainas de algarrobo. Tiene mucha historia dentro de nuestros suelos sanjuaninos; nuestros ancestros nativos las utilizaban para cocinar y realizar bebidas alcohólicas destinadas a ceremonias y celebraciones importantes”, explicó Nicolás Argüello, profesor de la Escuela Cornelio Saavedra.

El departamento Valle Fértil destaca por contar con un microclima único que favorece la recolección de vainas de excelente calidad. En ese contexto, la Escuela Ejército Argentino aportó la algarroba procesada, mientras que los estudiantes de la institución de Rodeo sumaron el equipamiento técnico, las levaduras seleccionadas y el diseño de la línea de elaboración.

Articulación entre los alumno sanjuaninos

El proceso requirió la articulación de múltiples áreas curriculares para transformar un saber folclórico en un producto técnico estandarizado:

  • Prácticas Profesionalizantes: formulación del diseño original, combinación de tecnología moderna con métodos de extracción tradicionales y aplicación de procesos industriales.
  • Química Analítica: mediciones físicas y químicas (grados Brix, densidad, nivel de acidez), monitoreo de azúcares y cálculos matemáticos para el ajuste del producto.
  • Lengua y comunicación: redacción formal de informes técnicos, documentación de variables de laboratorio y preparación de la defensa oral del proyecto.

Durante la experiencia, los estudiantes operaron instrumental analógico y digital específico, como refractómetros, mostímetros, pH-metros y sistemas de maceración térmica en ollas de escala piloto.

Del laboratorio a la botella: cómo se elabora la chicha

La metodología respetó las pautas de una producción orgánica sin aditivos sintéticos. El proceso incluyó etapas clave:

  • Maceración mixta: extracción de aromas y azúcares solubles combinando fases en frío y en caliente.
  • Fermentación alcohólica: inoculación de levaduras en recipientes alimenticios aptos (tambores de PVC de grado alimentario).
  • Fraccionamiento y pasteurización: envasado en botellas de vidrio de tomate/salsa para su posterior tratamiento térmico, garantizando la estabilidad microbiológica del producto sin alterar su perfil sensorial.

El resultado final es una bebida suave, de cuerpo ligero, con notas sutiles a algarroba y una graduación alcohólica de entre 4 y 5 grados (4−5 GL), similar a la de una cerveza artesanal o una sidra natural.

Presentación oficial y lanzamiento al mercado

Actualmente, el lote pionero se encuentra completando su fase de fermentación y controles microbiológicos finales. La chicha elaborada por los estudiantes sanjuaninos se presentará oficialmente y estará disponible para la venta el próximo 7 de agosto en el marco de la Exposición de las Escuelas Agrotécnicas de la provincia, con sede en las instalaciones de la Escuela de Enología.

LAS MAS LEIDAS