2 de octubre de 2016 - 00:00

Amar el trabajo

A fines del siglo 19 surgió en empresas grandes la necesidad de incentivar y estimular a sus empleados para conseguir de ellos una mayor motivación, que repercutiera en la producción y rentabilidad de las empresas. Así nacen los viajes de incentivo. De qué se trata este tipo de turismo.

El primer viaje de incentivo fue celebrada en 1910 en Estados Unidos por ‘National Cash Register Company de Danton’. Agentes y distribuidores fueron premiados con un viaje gratis a Nueva York debido a sus excelentes resultados, aplicación y desempeño laborales.

Este tipo de premios comenzó a utilizarse de manera regular en los años ’60, pero con algunas variantes. Si bien los primeros viajes resultaban como un agasajo o forma de agradecimiento de los empleadores hacia sus empleados, con el tiempo este tipo de turismo también empezó a usarse para otros objetivos como estimular al personal desmotivado, cohesionar departamentos, promover ventas y fidelizar individualmente a quienes trabajan en una empresa y para crear lazos entre ellos. Incluso en la mayoría de los casos las actividades que se realizan dentro del viaje están especialmente creadas para identificar a aquellos profesionales con mayor potencial gerencial, aptitud de liderazgo y capacidad de trabajo en equipo.

El concepto puro de viaje de incentivo es ser exclusivos, creativos, lúdicos y atractivos, y la oferta de viajes de incentivos es extensa y muy variada, e incluyen desde grandes viajes internacionales hasta fines de semana en la misma provincia; todo depende de las posibilidades económicas de la empresa.

Lo importante es ofrecer unos días de entretenimiento y diversión, lejos de la rutina y las obligaciones diarias.

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