11 de noviembre de 2016 - 00:00

Debate sobre la ley de semillas que necesita realmente Argentina

Productores, docentes, investigadores, funcionarios, profesionales, gremialistas y estudiantes estuvieron presentes. La necesidad de equilibrio entre grandes empresas y el pequeño agricultor.

El martes 8 de noviembre se realizó en INTA San Juan una jornada de carácter interdisciplinario, donde se abordaron los aspectos técnicos, económicos, políticos, jurídicos, ecológicos y de gestión de los proyectos en discusión en el Congreso de la Nación para la reforma de Ley de Semillas. En las diferentes propuestas que se pusieron a discusión se vincularon la biotecnología aplicada al sector agropecuario, la propiedad intelectual y la aplicación de políticas públicas, con acento en los impactos y desafíos en la agricultura familiar, las producciones regionales, la industrialización de la ruralidad y el desarrollo nacional. 

Entre los disertantes que expusieron en esta Jornada se encontraba Aldo Casella, abogado y especialista en Propiedad intelectual y Doctor en Derecho Agrario. Casella denunció que ‘en 1991 se firmó a nivel internacional un convenio y se comenzó a planear a nivel nacional una nueva ley de semillas que restrinja los derechos de disposición de las semillas y uso para investigaciones o mejoramiento. Lo que hicieron esas firmas con los transgénicos fue proteger sus innovaciones con medidas con derechos de propiedad intelectual, mediante la Ley de Patentes. El patentamiento extiende la exclusividad. Entonces todo quien utilice esa variedad debe pagar por ese derecho‘.

Estuvieron presentes en esta jornada de debate productores, estudiantes de ciencias agrarias, técnicos, ingenieros, autoridades políticas, gremiales y organismos/instituciones vinculadas al sector, tales como INTA; Federación Agraria Argentina; FONAF; FADIA; FecoAgro; Centro de Ingenieros Agrónomos de San Juan; Centro de Ingenieros de Mendoza; Asprosem y UNSJ.

Para que se desarrollen empresas locales hace falta protección legal pero que no atenten contra el derecho del agricultor a producir. Deben buscarse puntos medios que favorezcan la innovación pero no impidan la producción. Con respecto a esto, Claudio Galmarini, Coordinador del Programa Nacional Hortícola del INTA sostuvo: ‘Nosotros tenemos que generar las propias tecnologías nacionales que resuelvan problemas locales y que permitan crecer y desarrollarse a los sectores semilleros nacionales, no dependiendo de las patentes internacionales. Podemos crear tecnologías que nos permitan competir en los mejores niveles mundiales‘. Lucas Farrán, representante de FecoAgro, también se mostró preocupado por el peligro que corre la soberanía alimentaria: ‘Es clave para nosotros. Los productores tienen libre acceso a las semillas OP, hacen trueques, producen. Las patentes nos pueden afectar y condicionar la producción y el consumo‘.
 

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