Como todos los años, la limpieza de canales y drenes de riego tiene sus pro y sus contras. Cuando en realidad debería una tarea seria, solidaria, eficiente y planificada, muchas veces se torna en lenta, onerosa, ineficiente en cuanto a usos de recursos humanos y de maquinarias especiales y hasta a veces poco digna.
Por ahí, no es entendida en general como una limpieza "que beneficia a todos" los sanjuaninos, cualquiera sea nuestra actividad, no sólo para quienes cultivan tierras con algún vegetal, cualquiera sea éste.
El lunes pasado "se largó el agua" como dicen en el campo, para la alegría de todos los agricultores locales, llámense chacareros, olivicultores, fruteros o viticultores, y hasta para quienes tienen una pequeña finca con una huertita o montecito de frutales varios para la familia o escuela.
Pero lo que debería ser un acontecimiento, una fecha de renovación y de alegría para el sector, se encuentra -todos los años- con los imponderables de los taponamientos, salidas de agua a la calle, embanques y demás perjuicios para toda la comunidad.
La limpieza de los 2100 kilómetros que tiene la red de canales de San Juan, y los 1500 kilómetros de drenes, no es sencilla y a los problemas de operatividad, por roturas de maquinarias y otras casos de urgencias, se suman las basuras que se vuelcan a los canales de riego, verdaderas obras de conducción del líquido y vital elemento para la irrigación de nuestros oasis.
En muchos casos, no sólo emprendimientos agrícolas de uvas de mesa, ciruelas, ajos frescos o cebollas, y también agroindustriales como empresas del mosto, los vinos, los dulces y las salsas, sino otras de rubros diferentes están gestionando la autorización de certificaciones con empresas del rubro servicios, en normas de calidad como ISO, HCCPA, EuroGap, BPA, BPM o similares. Y esto que viene a continuación, no ayuda para nada con conseguir este tipo de certificación "de calidad".
Una imagen vale más que mil palabras
Las fotografías de la nota, fueron sacadas en el Canal Playas, precisamente en la intersección de Av. Benavídez y calle Necochea, el día lunes 3 de agosto de este año y en ellas se puede observar todo el material de arrastre que impide el paso normal del agua de regadío.
Se pueden visualizar bolsas de residuos, cartones, pequeños animales muertos (y hasta algunos caballos), ramas y troncos producto de la poda invernal de diferentes árboles, también lavarropas en desuso, muchísimos pañales, botellas plásticas en grandes cantidades, vidrios, plásticos, restos de comidas, leña, etc.
Cabe aclarar que este material es el que arrastró el agua desde la ex-usina del famoso otrora Frigorífico Saisa ubicada en calle Maradona hasta la calle Necochea y que ha significado más de diez camionadas de basura.
Ricardo Giménez, Inspector General de Riego del Departamento de Hidráulica dialogó con Suplemento Verde y nos relató "estimamos que se ha hecho el 80 % aproximadamente de la red integral de canales de riego y estamos trabajando con la monda, una actividad que prácticamente nos lleva todo el año en cuanto a trabajos manuales y con maquinaria específica."
En cuanto a esto último, nos explicó que "en estos días comenzamos con la limpieza del Colector Nuevo, ubicado sobre la calle América, cerca de la 11, para ello se ha reparado equipamiento elemental para este tipo de tareas, algo caro pero muy necesario."
Finalmente destacó que todos desean crear conciencia para que se realicen las tareas más eficientemente, también más rápido y que entiendan que un canal limpio es un beneficio para todos.