Camisas estrenadas hace más de veinte años, vestidos con una estética inconfundible de los 80 o los 90, o jeans y sacos que estuvieron largo tiempo olvidados en un placard desconocido.
 

 

Cualquiera de estas prendas puede ser un objeto de deseo para las jóvenes de veintipico que evitan a más no poder las prendas sin una postura previa y que prefieren, en cambio, la ropa de segunda mano, comprada en ferias itinerantes que llegan a convocar en un día a 500 personas y en páginas de facebook especialmente identificadas. Para ellas (aunque hay también algunos hombres en este circuito), cuanta más identificación refleje determinada prenda con el pasado, mayor será la tentación de tenerla.
 

Sofía Blanco, de 22 años, armó su propio showroom y tiene su página de facebook de venta de ropa vintage, con más de 4.000 seguidoras, de entre 15 y 30 años. “Me identifico especialmente con los 90. Pero tengo también prendas de otras décadas”, agrega.
 

Lucila Schlotthauer, de 23 años y estudiante de marketing, es amante de las camisas y vestidos estampados y los jeans de tiro alto originales de los 80 y 90, especialmente con etiquetas y otros detalles que delaten su año de confección y de marcas que ya no están en la escena local.
 

¿Cuáles son los precios que se manejan? En en feria, dice, un vestido puede costar entre $ 200 y $ 280, mientras que los jeans de las marcas más buscadas van desde $ 300 hasta $ 350. El plus, agrega Lucila, es que “podés encontrar prendas únicas y no te vas a cruzar con otra chica vestida igual”.