Algunos le dicen comida de unicornio, otros lo llaman comida arcoiris pero la idea es la misma: alimentos llenos de colores artificiales en los que el sabor parece ser lo de menos. Con el lanzamiento de Starbucks Estados Unidos de su última bebida, llega a su pico una moda que invade Instagram.

 

 

Los principales consumidores son los millennials, que hasta son expertos en hacer tortas de mil capas, cada una de un color diferente. Las recetas de la abuela, en el cajón. Pero la tendencia no quedó ahí. Invadió otras áreas de la pastelería, entre panqueques y galletitas hasta escalar al sushi. Sí, el arroz teñido de colores porque con el rosa del salmón no era suficiente.

 

 

Otros casos extraños son los de los tostados de queso multicolor y los bagels de masa arcoiris, que se venden en una panadería de Nueva York a la escala de 1500 por día. Parecen masitas pero no tienen ningún tipo de edulcorante: saben a pan, lucen como una paleta de acuarelas.

 

El Frapuccino Unicornio de Starbucks estará disponible solo hasta el 23 de abril en el norte del continente, con una base de mango, polvo rosado, piezas celestes, crema y grana. Aseguran que el color cambia de magenta a violeta a medida que se va tomando, y que el gusto varía a la par. Muy "instagrameable" y también impredecible, como la generación a la que apunta.