En un principio, las 28 teclas fueron distribuidas en orden alfabético. Pero rápidamente fue desestimado por cuestiones operativas: inspirado en el funcionamiento de un piano, el mecanismo que inyecta en el papel el impacto a la tecla se obstruía por la fricción de los palos de las letras juntas cuando se escribía demasiado rápido. La solución fue separar las letras que, en combinación, más se utilizan -la Q y la U por ejemplo-. Al tenerlas distanciadas, permitía alterar ambas manos en procura de optimizar el ritmo de escritura.
 

 

La patente del primer teclado QWERTY registrado en la historia data de 1878, diez años antes de que surgiera la primera máquina de escribir de éxito comercial ideada por el estadounidense Christopher Latham Sholes, en cooperación con Carlos Glidden y Samuel W. Soule.
 

Otra suposición acusa a Remington de dominar la adopción de este teclado según tácticas de negocio. La compañía no sólo fabricaba las máquinas, sino que además proporcionaba cursos de formación que habrían ejercido presión en la disposición de las letras.
 

Aunque su influencia sea mundial, no todos los teclados QWERTY son exactamente iguales. La Ñ del español es la Ç del portugués; en la versión francesa la Q y la W ocupan el lugar de la A y la Z, modificando la descripción del teclado a AZERTY; la Z y la Y están cambiadas en el formato alemán lo que rebautiza su denominación a QWERTZ.