En el Feng Shui, la antigua disciplina china que busca armonizar los espacios, el azúcar es considerado un símbolo de dulzura energética, atracción de oportunidades y abundancia emocional y material. Colocarlo estratégicamente en el hogar refuerza el flujo de Chi positivo y puede atraer bienestar, dinero y estabilidad.
Más allá de su sabor, el azúcar actúa como un imán vibracional, asociado a la suavidad, la prosperidad sostenida y la capacidad de “endulzar” los caminos financieros. Para potenciar su efecto, se recomienda colocarlo en un tazón de cerámica o vidrio, materiales que simbolizan estabilidad y claridad.
Algunas personas agregan tres monedas chinas dentro del recipiente con azúcar o atan un hilo rojo alrededor del tazón, elementos tradicionales que potencian la prosperidad y la protección. Es importante reemplazar el azúcar regularmente, ya que debe mantenerse limpia y seca para que la energía siga activa y liviana.