Las plantas adaptadas a entornos desérticos extremo, como el desierto de Atacama, representan la máxima expresión de eficiencia hídrica e ingeniería natural. Incorporar cactus y suculentas originarias de regiones de sequía extrema en el diseño paisajístico moderno no solo responde a criterios estéticos contemporáneos, sino a una necesidad imperiosa de sostenibilidad ambiental en áreas urbanas y periurbanas propensas a la escasez de agua.
