La freidora de aire se ha ganado un puesto de honor en las cocinas de todo el mundo gracias a su capacidad para cocinar de forma rápida, crujiente y con muy poco aceite. Sin embargo, esa misma versatilidad la convierte en un imán para la grasa incrustada y los residuos de comida carbonizada.
Si dejas que la suciedad se acumule, no solo acortarás la vida útil de tu electrodoméstico, sino que los residuos quemados alterarán el sabor de tus recetas e incluso podrían generar humo desagradable.
Para mantenerla como nueva, los principales fabricantes de tecnología para el hogar, como Bosch y Philips, insisten en un punto crítico: nunca utilices productos abrasivos ni estropajos metálicos, ya que el revestimiento antiadherente es sumamente delicado y, si se ralla, la comida comenzará a pegarse sin remedio.
El paso a paso definitivo para una limpieza segura