La poda es una de las tareas más importantes para mantener un rosal fuerte, equilibrado y con flores de calidad. Sin embargo, no todas las estaciones son igual de efectivas, y hacerlo en el momento equivocado puede afectar la producción de flores e incluso debilitar la planta.
Según los especialistas en jardinería, la época ideal para podar rosales no coincide con la primavera, como suele creerse. Lo más recomendable es esperar a finales del invierno, justo antes de que comiencen a brotar los nuevos tallos. Este momento permite que la planta concentre toda su energía en el desarrollo de flores más grandes y resistentes.
Además de la época, la técnica de poda es clave: eliminar ramas secas, débiles o enfermas, así como recortar aquellas que crecen hacia el interior, mejora la circulación de aire y reduce el riesgo de plagas. Con el corte adecuado y en el momento preciso, el rosal tendrá un ciclo de floración más prolongado y vistoso.