Caminar es una forma agradable de hacer ejercicio físico. Hay muchas maneras de hacerlo, desde un simple y disfrutable paseo a imitar el caminar de un gorila o el de un cangrejo, una práctica que permite tonificar los glúteos.
Hay diversas actividades físicas que pueden ser muy productivas para nuestro cuerpo.
Caminar es una forma agradable de hacer ejercicio físico. Hay muchas maneras de hacerlo, desde un simple y disfrutable paseo a imitar el caminar de un gorila o el de un cangrejo, una práctica que permite tonificar los glúteos.
Pero si lo que buscamos son nuevos desafíos, existe la caminata del cocodrilo. Pero, según indicó el entrenador personal español Javier Giménez, primero debe de hacerse una evaluación con un profesional para ver si se puede llevar a cabo.
“La caminata del cocodrilo o crocodile walk es un ejercicio de desplazamiento en posición de plancha baja. Se hace manteniendo el cuerpo en plancha sobre antebrazos, completamente paralelo al suelo, y se avanza arrastrándose hacia adelante mediante movimientos alternos de brazos y piernas”, reveló.
Además, dijo que, una vez que se está en esa posición, “llegó el momento de ponerse en marcha, no gateando, sino dejando descender el cuerpo hasta que prácticamente toque el suelo” y agregó: “El desplazamiento se realiza manteniendo el cuerpo lo más bajo y recto posible, imitando el movimiento reptante característico de un cocodrilo acechando a su presa”.
Este ejercicio requiere de mucha energía, pero, según el experto, el esfuerzo merece la pena y solo hay que ver todo lo bueno que hace por el cuerpo empezando por sus principales y variados beneficios:
Para lograr beneficios con este ejercicio, hay que hacerlo bien y estos son algunos de los errores más frecuentes que hay que evitar:
Si no se es un atleta entrenado, pero se quiere hacer la caminata del cocodrilo, siempre se puede recurrir a unas sencillas adaptaciones, por ejemplo, ejecutar su variante estática, es decir, manteniendo la posición con el cuerpo pegado lo máximo posible al suelo, pero sin desplazarse.
En el caso de los principiantes, también puede realizarse apoyando las rodillas o con la plancha alta, es decir, utilizando las manos como apoyo en lugar de los antebrazos y lo que es más recomendable aún, empezando con distancias cortas, limitando el recorrido a uno o dos metros.
“Por el contrario, es un ejercicio no recomendable para las personas mayores, pues resulta demasiado exigente. Tampoco, para personas sedentarias, pues conlleva un riesgo elevado de lesión, ni para las personas con problemas lumbares, dado que puede agravar patologías existentes”, dijo Javier Giménez.
El especialista también cita a aquellas situaciones en los que estaría directamente contraindicado: lesiones de hombro o codo, problemas lumbares agudos, hernias abdominales, embarazo o hipertensión severa no controlada. En estos casos, mejor recurrir a ejercicios donde sea más fácil manejar la postura.