Dos bebés pueden nacer en un mismo parto, lucir rasgos similares y, sin embargo, no ser genéticamente idénticos. Aunque los términos gemelos y mellizos se usan como sinónimos, la biología traza una frontera clara entre ambos desde las primeras horas posteriores a la fecundación.
La diferencia central reside en el modo en que se forman los embriones: los gemelos surgen de un único óvulo fecundado que se divide en dos, mientras que los mellizos proceden de dos óvulos distintos fertilizados por espermatozoides diferentes.
Existen cinco características que permiten distinguirlos desde el embarazo: la formación embrionaria, la carga genética, el sexo de los bebés, la placenta y el componente hereditario. Especialistas de la Cleveland Clinic y de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) coinciden en que, pese a los indicios observables durante la gestación, la única manera de confirmar con certeza si dos hermanos son idénticos o no es una prueba de ADN posterior al nacimiento.
El mecanismo de formación marca el punto de partida de todas las diferencias. Los gemelos monocigóticos se originan cuando un espermatozoide fecunda un óvulo y el cigoto resultante se divide en dos embriones durante las primeras etapas del desarrollo. Ese proceso genera dos individuos con información genética prácticamente idéntica. Los mellizos dicigóticos, en cambio, aparecen cuando los ovarios liberan dos óvulos en un mismo ciclo y cada uno es fecundado por un espermatozoide distinto.
El resultado son dos embriones con combinaciones genéticas propias, tan parecidos o diferentes entre sí como cualquier par de hermanos nacidos en partos separados, según el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI) de Estados Unidos. Los mellizos comparten aproximadamente el 50% de sus variantes genéticas, por lo que pueden presentar diferencias visibles en estatura, tono de piel o estructura facial.
La apariencia de los gemelos idénticos, aunque muy similar, tampoco es exactamente igual. “Existen factores más allá de los genes que afectan la apariencia”, explicó el doctor Julian Peskin, ginecólogo obstetra de la Cleveland Clinic. Según el especialista, pequeñas mutaciones pueden ocurrir dentro del útero, de modo que un gemelo nazca con un lunar o una marca de nacimiento que el otro no posee.
El sexo y la placenta ofrecen pistas, pero no certezas absolutas
El sexo de los bebés constituye otro indicador. Los gemelos idénticos casi siempre son del mismo sexo; existen excepciones médicas —dos niñas o dos niños— porque provienen de la misma célula original. “Los gemelos de distinto sexo se producen cuando dos óvulos separados son fecundados, uno por un espermatozoide portador del cromosoma X y otro por uno con cromosoma Y, lo que significa que son mellizos”, señaló la doctora Shelly Vaziri Flais, pediatra certificada y miembro de la AAP. En los embarazos dicigóticos las combinaciones posibles son tres: dos varones, dos mujeres o uno de cada sexo.
La placenta también brinda información, aunque con matices. Los mellizos desarrollan placentas independientes, una para cada feto. Sin embargo, ambas pueden fusionarse dentro del útero y aparentar ser una sola estructura. “Algunas personas dicen que deben ser gemelos idénticos si solo existe una placenta, pero eso no siempre es cierto”, advirtió el doctor Peskin. Según el ginecólogo, el espacio limitado dentro del útero puede provocar que las dos placentas crezcan juntas, pese a mantener vasos sanguíneos separados.
Los gemelos idénticos, por su parte, pueden compartir una placenta o contar con dos independientes, según el momento en que el cigoto se dividió. Si la separación ocurre entre los tres y cuatro días posteriores a la fecundación, cada embrión forma su propia placenta; si sucede más tarde, ambos la comparten. En este último caso surge el riesgo de una complicación conocida como síndrome de transfusión feto-fetal, donde uno de los bebés recibe más sangre que el otro.
Los mellizos pueden tener un componente hereditario; los gemelos idénticos, no
La predisposición genética establece una diferencia adicional. Los mellizos pueden repetirse dentro de una misma familia porque ciertas mujeres poseen una tendencia heredada a liberar más de un óvulo por ciclo ovulatorio, un fenómeno denominado hiperovulación. “Esta tendencia parece estar relacionada con la forma en que los ovarios responden a las hormonas reproductivas”, indicó la doctora Vaziri Flais. Factores como la edad materna avanzada y los tratamientos de fertilidad también elevan las probabilidades.
La situación es diferente para los gemelos idénticos. “La tasa de gemelos idénticos no varía mucho en ninguna parte del mundo, pero la de mellizos sí presenta grandes diferencias”, apuntó el doctor Peskin. La ciencia todavía no logró identificar con precisión la causa que lleva a un cigoto a dividirse de forma espontánea. Su aparición no guarda relación con antecedentes familiares, etnia ni edad de la madre, y se registra en aproximadamente 3 a 5 de cada 1.000 nacimientos, una frecuencia estable a escala global.
Pese a todas estas señales, ningún indicador aislado permite determinar con total seguridad el tipo de embarazo. La confirmación definitiva llega únicamente tras una prueba de cigosidad, un test de ADN no invasivo que compara el perfil genético de ambos bebés mediante una muestra de células tomada de la mejilla. El procedimiento puede realizarse a cualquier edad, desde el nacimiento hasta la adultez, y arroja un resultado concluyente sobre si los hermanos comparten la totalidad de su material genético o solo la mitad.