Cuando tienen que cargarle nafta al auto, muchas personas deciden continuar agregando combustible a pesar del corte automático del surtidor. Aunque puede parecer una buena estrategia para aprovechar al máximo la capacidad del tanque, los mecánicos coinciden en que esta práctica puede tener un impacto importante sobre el vehículo.
Según el mecánico español Juan José Ebenezer, insistir con la carga hasta llevar el depósito al límite podría terminar afectando al sistema que controla los vapores del combustible. De esta manera, en los autos a nafta, el caníster de carbón activado podría sufrir las consecuencias de este gesto que parece inofensivo.
Por qué no conviene llenar el tanque de nafta hasta el máximo
En los autos nafteros, el caníster forma parte del sistema de control de emisiones y está pensado para almacenar de manera temporal los vapores que se generan en el tanque. Al cargar una cantidad excesiva de combustible, la nafta puede llegar hasta esta pieza y saturar el carbón activado de su interior, un componente esencial para su funcionamiento.
Ante esta situación, Ebenezer recomienda evitar los extremos y mantener la nafta del auto en un nivel intermedio. “Siempre mi recomendación es que lo tengas a 3/4 y como mínimo a 1/4. Eso sería lo ideal para mantener el nivel perfecto en tu depósito de combustible”, señaló el experto.
En esa misma línea, el mecánico estadounidense Scotty Kilmer advirtió sobre este mismo problema si se continúa cargando nafta después de que el surtidor corta automáticamente. “Si llenás de más el tanque podés arruinar el sistema EVAP. Una vez que la gasolina entra en el cánister de carbón activado, se arruina y cuesta mucho dinero repararlo”, aseguró.
Qué hacer cuando el surtidor corta automáticamente
Al cargar nafta de manera manual, el corte de la pistola indica que se alcanzó el nivel adecuado para realizar una carga segura. Por este motivo, una vez que se escucha el primer “clic”, los mecánicos recomiendan no insistir para sumar algunos litros adicionales al tanque.
Así, al seguir esta recomendación, se deja espacio para los vapores y la expansión del combustible y se reduce la posibilidad de que la nafta llegue al sistema EVAP y termine afectando al caníster. A la larga, incorporar este hábito disminuye las chances de dañar una pieza clave del vehículo cuya reparación puede resultar costosa.