Comercios, hoteles y restaurantes del otro lado de la cordillera esperaban ansiosos la llegada de unos 40.000 argentinos vía terrestre para disfrutar el descanso de Semana Santa. Sin embargo, sólo poco más de la mitad de este número finalmente emprendió el periplo por esta vía. De hecho entre el 12 y el 14 de abril, cruzaron a Chile 21.051 personas, 18.914 menos si se lo compara con el mismo feriado largo de 2016 (39.965).

 

 

Este marcado descenso en la afluencia se explica principalmente, según expertos consultados, por el pronóstico de mal tiempo en alta montaña y el temor de un posible cierre del paso. Además aseguran que influyó la cercanía con otros fines de semana largos- el del 24 de marzo pasado y el del próximo uno de mayo-, así como por la gran cantidad de viajeros que cruzaron durante el verano.

 

Cabe destacar que en 2016, la Semana Santa cayó en marzo, un mes más cálido en cordillera. Además el Viernes Santo fue 25 por lo que a este feriado se le sumó el del 24 de marzo. 

 

El comandante principal y jefe del Escuadrón de Gendarmería en Uspallata, Néstor Galeano, se mostró sorprendido por esta baja en los viajeros.

 

“Me parece que en gran porcentaje tuvo que ver la cuestión climática y meteorológica”, señaló. Él contó que desde hace 20 días en alta montaña las temperaturas rondan cero grado y que para estos días el pronóstico anticipaba nieve y lluvias. “Finalmente no se concretó, estuvo nublado y bastante fresco”, contó Galeano quien aclaró que esperan que se termine el fin de semana largo para hacer una evaluación final. 

 

Paso tranquilo 

 

Esta menor afluencia de viajeros contribuyó para que el cruce por el paso internacional fuera mucho más placentero que durante 2016 cuando se reportaron hasta 9 horas de demoras.

 

“En términos generales, el cruce estuvo ágil. Se trabajó con la totalidad de cabinas exteriores y al no tener tanto flujo permitió que todo funcionara más rápidamente”, aseveró Galeano. Otro aspecto que para él mejoró el panorama fue que menor cantidad de gente llegó al paso fronterizo de noche, momento en que hay menos operadores disponibles para realizar los trámites.

 

El único inconveniente que se les suscitó en estos días fue la llegada de una gran cantidad de colectivos en corto plazo. “En dos días se recibieron 150 ómnibus, lo que nos complicó”, reconoció el comandante principal quien detalló que un importante porcentaje de esos micros provenían de la República Oriental del Uruguay.

 

Fuente: Los Andes