El juez federal de Paraná, Daniel Alonso, redobló la apuesta y su desafío de trabar la llegada de la Corte Suprema de Justicia al Consejo de la Magistratura.

En pleno Domingo de Pascuas, Alonso reabrió su juzgado para rechazar la apelación que realizó la fiscalía contra su decisión de prohibir al Congreso que envíe a sus dos representantes al Consejo de la Magistratura, en sintonía con el Gobierno. De esa forma, a partir de un pedido del peronismo, el juez pretende bloquear una decisión de la Corte Suprema para normalizar el organismo, que se encarga de nombrar y remover magistrados.

La nueva jugada contra reloj del oficialista Frente de Todos es porque el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, tiene previsto asumir hoy al frente de la Magistratura, el organismo que decide sobres los jueces, los elige, los sanciona y puede removerlos a través de un juicio político.

La llegada de Rosatti al Consejo incomoda a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que buscó impedir que asuma al frente del organismo.

Cristina tiene no menos de 10 apelaciones ante la Corte Suprema por las varias investigaciones de corrupción que la acosan en los tribunales federales. En varios casos anteriores, también el máximo tribunal rechazó apelaciones parecidas porque no había sentencia definitiva. Es lo mismo que sucede con todas las apelaciones de la vicepresidenta.

Por un amparo que presentó el diputado K Marcelo Casaretto (Entre Ríos) y aceptó el juez Alonso, la vicepresidenta Cristina Kirchner y el titular de Diputados, Sergio Massa, quedaron habilitados a demorar el nombramiento de los representantes del Congreso en la Magistratura: son un legislador del Pro y otro del radicalismo.

Más allá del amparo -que está en discusión si puede imponerse sobre un fallo de la Corte-, ni Cristina ni Massa tenían intenciones de apurar los nombramientos en el Consejo. La movida judicial, impulsada por un legislador K, le sirvió para ganar tiempo.

Ayer -cuando los tribunales estaban cerrados y en plena Pascua-, Alonso dio otro paso en la estrategia judicial que es funcional al kirchnerismo y rechazó el recurso de apelación que había interpuesto el Ministerio Público Fiscal ante su medida. La fiscalía consideraba que el fallo del juez no podía prosperar.

Este conflicto se inició cuando a pedido del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, la Corte declaró la inconstitucionalidad del Consejo de la Magistratura con la actual integración de 13 miembros, dispuesta por Cristina Kirchner cuando era senadora.

Entendió la Corte que la reforma de Cristina Kirchner provocó su desequilibrio en favor de la política (diputados y senadores) y en desmedro de los jueces, académicos y abogados, los cuatro estamentos que integran el Consejo. Por eso la Corte dio un plazo que se venció la medianoche del viernes, para que el Congreso dicte una nueva ley o que se regrese a la integración original de 1999 de 20 miembros, con más jueces, abogados y académicos y menos legisladores. Y presidido por el titular de la Corte, Horacio Rosatti.

Ayer, la vicepresidenta Cristina Kirchner publicó en redes sociales cuestionamientos a Rosatti, que "aceptó entrar a la Corte por decreto. Ganó la presidencia gracias a un inédito autovoto y dictó un fallo que lo nombra a él mismo como presidente del Consejo de la Magistratura".