Apoyo de campaña. El presidente electo Alberto Fernández se reunió ayer con el mandatario de Uruguay, Tabaré Vázquez, en el marco de una visita a ese país para apoyar la campaña del Frente Amplio.

­La tensión siguió escalando ayer, hora a hora, en Bolivia, con La Paz cada vez más militarizada alrededor de la sede del gobierno y el parlamento, y constantes protestas masivas que bajan desde El Alto para pedir la renuncia de la presidenta interina autoproclamada, Jeanine Áñez, quien anunció que el exiliado Evo Morales no podrá ser candidato en las próximas elecciones, aunque sí el MAS, el partido del expresidente.

En este contexto de incertidumbre política y social en el país andino, el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, manifestó su deseo de traer al país con asilo político a Evo Morales a partir del 10 de diciembre cuando asuma su mandato. Hasta confesó que si él fuera el presidente hoy en Argentina ya habría traído al exiliado exmandatario boliviano. 

Fernández viajó ayer a Montevideo para apoyar a "sus amigos" del Frente Amplio y al candidato de ese espacio, Daniel Martínez, que en diez días enfrentará en un balotaje a Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) y allí aseguró que "será un orgullo recibir en la Argentina a Evo Morales" después del 10 de diciembre. 

Fernández llegó temprano a Montevideo y se reunió primero con el presidente uruguayo, Tabaré Vazquez, en la residencia Suárez, y más tarde almorzó con Martínez, que el próximo 24 de noviembre competirá en un mano a mano con el candidato del Partido Nacional, que aspira a terminar con los quince años de hegemonía frenteamplista en el Gobierno.

"Acabo de tener una reunión espléndida con Tabaré, a quien quiero y respeto mucho. Y estoy contento porque me dijo que me va a acompañar en mi asunción el 10 de diciembre", sostuvo Fernández en una rueda de prensa que brindó al terminar el encuentro con el presidente uruguayo.

Consultado sobre si el progresismo en la región está en crisis, Fernández sostuvo que hay una "crisis institucional muy seria en Bolivia" y consideró que tanto Chile como Ecuador están "demandando más progresismo", pero pidió "preservar siempre la institucionalidad", aclarando que "cuando la democracia está en crisis, la crisis se resuelve con más democracia y no con menos". Al ser consultado sobre el destino de Evo Morales, actualmente exiliado en México, el presidente electo sostuvo: "Para mí será un orgullo recibirlo en la Argentina a él y a Álvaro García Linera (vicepresidente de Morales)" después del 10 de diciembre.

"El día que llegue a la Presidencia será un honor recibir a Evo Morales porque sabe que esta es su casa, como es la casa de más de un millón de bolivianos que viven en Argentina, así que estaré encantado de recibirlo", aseveró Fernández.

La crisis de Bolivia ya tiene impacto en Argentina ya que varios exfuncionarios de Morales han llegado al país por la frontera norte -Salta y Jujuy- "como turistas", aprovechando que no hay restricciones de ingreso entre ambos países. No se ha revelado sus identidades "por una cuestión de protección" aprovechando la política de fronteras abiertas. 

En tanto, en La Paz, la presidenta interina, Jeanine Áñez, abrió una mesa de diálogo con un sector del partido de Evo Morales para "pacificar" Bolivia y alentarlos a participar en las próximas elecciones, sin Evo.

"Decirle al MAS que tienen todo el derecho a participar en las elecciones (y) que vayan buscando candidato: Evo y Álvaro (García Linera, su vicepresidente) no están habilitados para un cuarto mandato", anunció Áñez.

Morales, en tanto, desde México pidió diálogo de pacificación al papa Francisco y a la ONU. 

 

 

>> Cárcel para quien cometa "sedición"

 

El senador boliviano Arturo Murillo, designado por estas horas como ministro de Gobierno (Interior) por la presidenta interina del país, Jeanine Áñez, advirtió que habrá cárcel para quienes cometan "sedición".

"Les digo a todos aquellos que están en sedición que van a ir a la cárcel", sostuvo Murillo tras el acto de posesión del Gabinete de ministros de Áñez en el Palacio Quemado en La Paz.

A última hora del pasado miércoles, la autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, nombró un gabinete de urgencia, con sólo once ministros, para iniciar la transición después de que la presión militar y policial obligara a Evo Morales a renunciar a la presidencia y abriera una crisis política fatal.

Murillo, que fue senador de Unidad Demócrata, el partido de Áñez, aseguró que no será un "ministerio de persecución", sino uno "que va a ayudar a la gente y va a buscar seguridad para todos los bolivianos". "Pero aquel que trate de hacer sedición a partir de mañana que se cuide", advirtió.

El funcionario cargó sobre todo contra el antiguo ministro de la Presidencia de Evo Morales, Juan Ramón Quintana, a quien acusó de ser el culpable de la violencia desatada en el país en las últimas semanas. "Vamos a ir a la cacería de Juan Ramón Quintana, ¿por qué es una cacería? Ese es un animal que está matando gente en nuestro país y no lo vamos a permitir", advirtió Murillo.

De momento no consta una renuncia expresa de Juan Ramón Quintana al Ministerio de la Presidencia, a pesar de la dimisión de Evo Morales el pasado domingo.

Áñez rompió con la tradición de que la cartera de Exteriores la debía ocupar siempre un indígena y en su lugar designó a la académica y diplomática de carrera Karen Longaric como canciller. A cargo del Ministerio de la Presidencia quedó Jerjes Justiniano. En el de Defensa Luis Fernando López. El Ministerio de Comunicación lo ocupará la periodista Roxana Lizárraga.