El presidente Mauricio Macri ratificó el "profundo compromiso de saldar la deuda histórica que tenemos con las Fuerzas Armadas de la democracia" y la decisión de avanzar en la reforma militar anunciada la semana pasada en Campo de Mayo. Lo afirmó al encabezar esta noche la comida anual de camaradería con las Fuerzas Armadas, en el salón de honor del edificio Libertador, ante las principales autoridades militares.

 

"Nos acusan de vulnerar los consensos democráticos de defensa. Pero no es así. Los invitamos a todos a debatir, a sumarse al trabajo en conjunto. Estas son las Fuerzas Armadas de todos los argentinos", declaró el Presidente, al referirse a las críticas formuladas por sectores de la oposición y de organizaciones de derechos humanos.

 

"Necesitamos trabajar juntos en este proceso de reconversión, pensando en el presente y, sobre todo, en el futuro de nuestras fuerzas militares", agregó, antes de brindar por el país.

 

 

Levantaron sus copas, en la mesa principal, el ministro de Defensa, Oscar Aguad; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Bari del Valle Sosa; los jefes del Ejército, general Claudio Pasqualini, de la Armada, vicealmirante José Luis Villán, y de la Fuerza Aérea, brigadier general Enrique Amrein; el jefe de Gabinete,Marcos Peña, y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.

 

El Presidente admitió que "este proceso de transformación no es fácil: tenemos un sistema nacional de defensa desactualizado, luego de varias décadas sin inversión y la ausencia de políticas de largo plazo", al describir los desafíos de mejoras en el ámbito castrense. Explicó, en ese sentido, que el país necesita un moderno despliegue territorial de las Fuerzas Armadas acorde con esos desafíos actuales. "En este camino es necesario actualizar la doctrina y también los planes de la carrera militar, fortaleciendo en especial el uso de nuevas tecnologías", dijo.