Las fronteras de Uruguay amanecieron cerradas ayer para evitar una mayor propagación del coronavirus en el país, que registró un marcado aumento de casos y fallecidos, además de empezar a implementar medidas como limitar el derecho de reunión.

El Gobierno anunció las medidas luego de que se registraran diez muertes por la enfermedad respiratoria en el fin de semana, lo que significa que casi el 30 por ciento de los 119 decesos ocurridos desde el comienzo de la pandemia tuvieron lugar en los primeros 20 días de diciembre.

El viernes, el Parlamento modificó el artículo 38 de la Constitución limitando el derecho de reunión con el objetivo de evitar aglomeraciones en las fiestas navideñas y en la posterior temporada de verano.

La medida para limitar el derecho de reunión tiene una vigencia de 60 días y podrá ser prorrogada por única vez por 30 días más.

El incumplimiento conlleva una multa de entre 30 y 1.000 unidades reajustables (922 a 30.748 dólares) y también se podrá tipificar el delito de desacato, añadió el ministro.

En tanto, el cierre de fronteras regirá hasta el 10 de enero, con excepciones como el transporte de carga o postal, de ayuda humanitaria o sanitaria.

También estarán exentos aquellos ciudadanos uruguayos o residentes legales en el país que hubieran sacado pasaje antes del 16 de diciembre.

Para el control de las fronteras con la Argentina y Brasil se dispondrán 500 efectivos.

Los puentes en el litoral Oeste sobre el río Uruguay, división natural con la Argentina, estarán vallados, salvo para las excepciones mencionadas.