7 de septiembre de 2026 - 21:35

Argentina confirmó los primeros casos de la variante BA.3.2 de COVID-19 y las autoridades aclararon cuál es el riesgo

El Ministerio de Salud detectó la presencia de la subvariante, conocida internacionalmente como "Cicada". Qué dijeron los especialistas sobre su capacidad de contagio, el peligro de reinfección y el impacto en las hospitalizaciones.

El escenario epidemiológico nacional sumó un nuevo capítulo tras la confirmación de los primeros casos de la variante BA.3.2 de COVID-19 en el país, un linaje que mantiene en vilo a los organismos de salud a nivel global debido a su particular configuración genética.

Frente a la inquietud generada por su circulación, las autoridades sanitarias salieron a llevar tranquilidad a la población y detallaron cuáles son las características principales de esta cepa, remarcando que por el momento no existen indicios de que provoque cuadros clínicos de mayor gravedad.

Qué es la variante BA.3.2 y por qué genera atención médica

La subvariante, popularmente denominada "Cicada" (o Cigarra), desciende de la familia Ómicron y se distingue por acumular una cifra inusual de modificaciones en su estructura. Según los reportes científicos, presenta entre 70 y 75 mutaciones en la proteína spike, el registro más elevado desde la aparición inicial de Ómicron.

Este alto nivel de mutaciones provocó que los expertos la vigilen de cerca debido a su potencial capacidad de escape inmunitario, lo que significa que podría evadir parcialmente las defensas generadas por infecciones pasadas o por esquemas de vacunación previos. Sin embargo, los especialistas aclararon que la presencia de estas mutaciones no se traduce automáticamente en una mayor agresividad del virus.

El mensaje oficial sobre el riesgo y la gravedad

Ante la confirmación de los primeros contagios en territorio nacional, los referentes sanitarios insistieron en llevar calma y destacaron los puntos centrales a tener en cuenta:

Sin cuadros más graves: Los informes epidemiológicos ratifican que los síntomas asociados a BA.3.2 son los habituales (congestión, tos, fatiga, cefalea y dolor de garganta) y no incrementan el riesgo de internación ni de complicaciones severas en comparación con las variantes previas.

Vigilancia activa: El sistema de salud continúa realizando un monitoreo genómico constante para rastrear su comportamiento y expansión, una herramienta fundamental para detectar cualquier cambio drástico en la tendencia de los contagios.

Importancia de la prevención: Si bien las vacunas actuales pueden tener una efectividad menor para evitar el contagio sintomático de esta cepa específica, los especialistas recuerdan que mantener al día los refuerzos sigue siendo el método más eficaz para prevenir cuadros graves y muertes.

Por ahora, los expertos recomiendan no alarmarse, sostener las medidas básicas de cuidado ante síntomas respiratorios y completar las pautas de inmunización sugeridas por las carteras sanitarias.

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