La salud infantil en el país se encuentra en una luz de alarma crítica. Un nuevo informe mundial sobre el estado de la vacunación infantil de calendario, presentado de forma conjunta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, reveló que Argentina integra el preocupante pelotón de los países con menor cobertura de inmunización en toda América Latina.
El reporte anual advierte que el país forma parte de los ocho territorios de la región que no lograron alcanzar el 90% de cobertura mínima recomendada en ninguno de los esquemas esenciales diseñados para prevenir brotes de patologías graves. Se estima que hay unos 101.000 chicos argentinos denominados "dosis cero", es decir, que no han recibido ni una sola aplicación de protección contra enfermedades potencialmente mortales.
Cuáles son los países de América Latina que están en zona roja
El reporte detalló que mientras 27 de los 35 países de América Latina consiguieron estar por encima del 90% de cobertura en al menos una vacuna de su calendario nacional, el resto mostró un retroceso alarmante.
Argentina quedó ubicada en el mismo grupo de bajo rendimiento que:
- Bolivia
- Ecuador
- Haití
- Honduras
- México
- Surinam
- Venezuela
Más grave aún es que, de acuerdo con el informe, Argentina junto a México, Venezuela y Bolivia concentran más de la mitad de todos los niños de la región sin protección inmunológica alguna, pese a que el sistema cuenta con la disponibilidad física de las dosis.
El peligro latente de brotes: de qué enfermedades se trata
Los expertos advierten que mantener coberturas por debajo de los límites recomendados por la OMS debilita el "efecto rebaño" y abre las puertas al regreso o avance de enfermedades graves que se creían controladas. Las principales amenazas detectadas en la región son:
- Tos convulsa (coqueluche)
- Sarampión
- Difteria
- Tétanos
La caída de las coberturas no es una situación exclusiva del país, sino que se ha convertido en un desafío estructural en América Latina, donde las campañas preventivas sufren de falta de recursos, horarios acotados en vacunatorios provinciales y una creciente desinformación o reticencia por parte de los adultos a cargo.