El Gobierno nacional evalúa fijar en US$ 2.000 millones el monto mínimo de inversión para los proyectos que quieran ingresar al denominado “super RIGI”, una nueva versión del régimen de incentivo impulsado por la administración de Javier Milei para captar grandes capitales internacionales.
La propuesta forma parte de un paquete de proyectos legislativos que la Casa Rosada busca enviar al Congreso y que apunta a profundizar los beneficios ya contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado dentro de la Ley Bases. Según trascendió, el nuevo esquema incluiría ventajas impositivas, aduaneras y cambiarias más agresivas para sectores considerados estratégicos.
Entre los beneficios en estudio aparecen una reducción de la alícuota del impuesto a las Ganancias al 15%, amortización acelerada de inversiones, eliminación de derechos de exportación y exenciones para la importación de bienes vinculados a los proyectos.
El Ejecutivo también pretende incorporar condiciones para provincias y municipios que adhieran al régimen. La intención oficial es limitar la carga tributaria local sobre las inversiones alcanzadas, especialmente en Ingresos Brutos y tasas municipales.
En el Gobierno aseguran que el objetivo es atraer desembolsos vinculados a industrias como litio, hidrógeno verde, energía, minería, petróleo, petroquímica, tecnología nuclear, electromovilidad y producción de fertilizantes.
Aunque inicialmente se esperaba que el proyecto ingresara esta semana al Congreso, en la Casa Rosada reconocen que todavía se están ajustando detalles técnicos y jurídicos del texto final. Uno de los principales puntos en discusión sigue siendo justamente el monto mínimo requerido para acceder al nuevo esquema promocional.