Una radiografía cruda sobre el impacto del consumo problemático durante la gestación encendió las alarmas sanitarias en el país. Según datos oficiales de la Dirección de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de Córdoba, en un periodo de tres años se registraron 245 bebés nacidos con síndrome de abstinencia neonatal a causa de la exposición a sustancias psicoactivas por parte de sus madres.
El dato forma parte de un profundo trabajo de investigación colaborativa regional impulsado por los medios Ruido (Argentina), Repórter Brasil, Plaza Pública (Guatemala), Contratopedia Caribe (Colombia), Tierra de Nadie (Ecuador) y POPlab (México), con el soporte de Chequeado, una alianza orientada a visibilizar problemáticas invisibilizadas en América Latina.
El desglose de los casos y el predominio de la cocaína
De acuerdo con las estadísticas oficiales provistas por la cartera sanitaria cordobesa, el desglose anual de los 245 casos de bebés diagnosticados con síndrome de abstinencia neonatal arroja la siguiente progresión:
Un dato que profundiza la preocupación de los equipos neonatales es que en el 78% de los registros positivos se detectó consumo de cocaína en el binomio madre-hijo, evidenciando el peso de las drogas de mayor impacto sistémico en los embarazos vulnerados.
"Ninguna sustancia es inocua para el feto"
Para la pediatra Diana Gómez, magíster en adolescencia y en drogadicciones, el fenómeno expone una doble cara: una mayor capacidad de detección y registro por parte del sistema de salud, pero a la vez un incremento en la exposición motivado por la banalización de los riesgos.
"El problema se está visibilizando más, pero también aumenta el consumo porque muchas veces se minimizan los efectos que pueden llegar a tener algunas sustancias en el embarazo. Se piensa que la marihuana o dos copas de vino no hacen nada. Para el feto, ninguna sustancia es inocua"
La deuda pendiente: protocolos y seguimiento a largo plazo
La investigación regional arrojó que la exposición prenatal a sustancias psicoactivas es una problemática en alza en gran parte de Latinoamérica, dejando al descubierto la ausencia de un protocolo unificado de actuación entre los distintos distritos sanitarios, así como la escasez de programas estructurados de seguimiento a largo plazo para los recién nacidos afectados.
Mientras los especialistas insisten en reforzar la prevención primaria desde la atenciones obstétricas y de salud mental, el cuadro de situación en las maternidades exige repensar abordajes interdisciplinarios integrales para contener a las infancias expuestas y a las familias atravesadas por el consumo.