1 de octubre de 2026 - 11:33

Hito argentino: un nanosatélite de la UNLP viajará hoy al espacio en un cohete de SpaceX

El USAT-1 fue diseñado y construido en la Universidad Nacional de La Plata. Despegará este jueves a las 15:18 desde California y pondrá a prueba tecnología desarrollada en el país.

Un desarrollo surgido de una universidad pública argentina está a horas de abandonar la Tierra. El USAT-1, primer CubeSat universitario argentino de formato 3U, será lanzado este jueves 1 de octubre a las 15:18, hora argentina, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, Estados Unidos.

El nanosatélite fue diseñado y construido por docentes, estudiantes, becarios e investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). El proyecto comenzó en 2021 y reunió al Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y al grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT), dos equipos de la propia facultad.

No se trata solamente de colocar un objeto argentino en órbita. La misión permitirá comprobar en condiciones espaciales reales sistemas desarrollados en el país y realizar experimentos destinados a obtener información sobre la atmósfera y la superficie terrestre.

Apenas 3 kilos y tecnología desarrollada en Argentina

El USAT-1 pertenece a la categoría CubeSat 3U. Mide aproximadamente 10 centímetros de ancho, 10 de alto y 34 de largo y pesa cerca de 3 kilos, dimensiones que contrastan con la complejidad tecnológica concentrada en su interior.

Allí conviven una computadora de a bordo, sistemas de comunicaciones y energía, mecanismos de orientación y un receptor GPS/GNSS desarrollado en la propia Universidad. Además, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) aportó los paneles solares y el Instituto Argentino de Radioastronomía colaboró en los ensayos de radiofrecuencia y en la recepción de señales. La CONAE también acompañó el desarrollo.

El equipo viajará como carga compartida. Una empresa española, UARX, integró el nanosatélite en un dispensador que lo protegerá durante el despegue y posteriormente permitirá liberarlo en la órbita prevista. Recién después comenzará uno de los momentos más esperados para los investigadores argentinos: intentar establecer el primer contacto desde tierra.

Qué hará el satélite cuando llegue al espacio

Uno de los principales objetivos será poner a prueba un receptor GPS/GNSS multiantena diseñado por investigadores de la UNLP. Aunque utiliza principios similares a los sistemas de posicionamiento presentes en teléfonos celulares, fue preparado para funcionar en órbita y realizar experimentos científicos.

La primera técnica se denomina radioocultación. Consiste en estudiar cómo se modifica una señal de navegación cuando atraviesa distintas capas de la atmósfera. Esos datos pueden utilizarse para analizar variables como temperatura, presión y humedad.

La segunda es la reflectometría, que analiza las señales que rebotan sobre la superficie de la Tierra. Esa información puede aportar datos sobre humedad del suelo, altimetría, rugosidad y vegetación.

Antes de llegar a esa instancia habrá una prueba decisiva: recibir la señal inicial del USAT-1. Si el equipo consigue comunicarse con la estación terrena significará que distintos sistemas esenciales —computadora, potencia eléctrica, orientación y comunicaciones— sobrevivieron al lanzamiento y funcionan correctamente en el espacio.

El proyecto que también ayudó a llegar a Artemis II

El trabajo realizado con USAT-1 tuvo además una consecuencia que excedió a esta misión. Parte de las capacidades y experiencia desarrolladas por los equipos de la UNLP fueron utilizadas posteriormente en ATENEA, el microsatélite argentino seleccionado para viajar como carga secundaria de Artemis II, la misión de la NASA vinculada con el regreso de astronautas a las inmediaciones de la Luna.

Desde la Facultad de Ingeniería explicaron que contar previamente con el conocimiento generado durante USAT-1 fue determinante para poder responder en los tiempos exigidos por aquel proyecto internacional. De esa manera, una iniciativa universitaria que había comenzado durante la pandemia terminó aportando experiencia para otra misión de escala mucho mayor.

La cuenta regresiva termina este jueves

La Facultad de Ingeniería preparó una jornada especial entre las 13 y las 17 para seguir el lanzamiento. Habrá charlas sobre construcción, integración, electrónica satelital, paneles solares y recepción de datos, además de la transmisión en vivo del despegue.

La hora señalada será 15:18 de Argentina, cuando el Falcon 9 despegue desde California llevando al USAT-1 entre sus cargas. Después llegará una segunda espera: su liberación y el intento de captar por primera vez la señal del pequeño satélite construido en La Plata.

Si esa comunicación se establece correctamente, comenzará la etapa científica de una misión que buscará transformar un dispositivo de apenas tres kilos en un laboratorio orbital para tecnología argentina.

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