Un fenómeno meteorológico extremo sorprendió este lunes a turistas y residentes de la Costa Atlántica y dejó un saldo trágico en Santa Clara del Mar, donde un joven de 29 años murió tras ser alcanzado por una ola gigante que, según testigos, habría alcanzado los cinco metros de altura. Además, otras 35 personas resultaron heridas con golpes leves y un hombre permanece internado luego de sufrir un infarto.

De acuerdo a la reconstrucción del hecho, la víctima fatal era oriunda de Mar del Plata, residía en Francia y había regresado al país para visitar a su familia. El joven fue arrastrado por el mar y golpeó su cabeza contra las rocas de la costa. Guardavidas del lugar le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), pero no lograron salvarle la vida.

El episodio fue confirmado por Fabián García, titular de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, quien detalló que el fenómeno afectó a distintas localidades, entre ellas Mar Chiquita, Santa Clara del Mar y Mar del Plata. Ante la magnitud del evento, se dispuso la evacuación preventiva de todas las playas de la zona mientras los equipos de emergencia recorrían centros de salud para relevar la situación de los heridos.

Testimonios recogidos en el lugar describieron escenas de caos y desesperación. Turistas que se encontraban en la playa California Beach relataron que el agua arrastró bolsos, sombrillas y reposeras, obligando a las personas a ayudarse entre sí para no ser llevadas por el mar. “Se produjo un remolino negro, nunca vi algo así”, expresó un guardavidas al relatar el impacto de la ola.

Las autoridades indicaron que el evento podría tratarse de “olas vagabundas” o un posible meteotsunami, un fenómeno poco frecuente y sin explicación científica concluyente. “Es un evento imprevisible, no se sabe si puede volver a ocurrir”, señaló García. Especialistas coincidieron en que se trató de un episodio aleatorio, focalizado principalmente en Mar Chiquita, aunque también se registraron crecidas repentinas en Mar del Plata, donde los guardavidas debieron realizar rescates al observar cómo el nivel del agua subía de la cintura al cuello en cuestión de segundos.