La reciente irrupción de la carne de burro en las góndolas de Chubut desató un intenso debate que cruza la necesidad económica con los tabúes alimentarios. El proyecto, liderado por el productor Julio Cittadini en la zona de Punta Tombo, busca transformar campos hoy improductivos en una nueva oportunidad de negocio.
La iniciativa no es caprichosa. Surge como una salida ante la crisis estructural de la producción ovina, diezmada por depredadores, y la falta de aptitud de los suelos para el ganado vacuno tradicional. "Si vos sacás la oveja y no podés meter vacas, tenés que dejar el campo abandonado", explicó Cittadini en diálogo con Cadena 3.
El productor destacó la rusticidad de la especie: "Se adapta perfecto a la zona, es totalmente resistente y no necesita ningún tipo de suplementación". Actualmente, el establecimiento cuenta con unos 150 animales y opera bajo la supervisión del Ministerio de la Producción de Chubut y el control de trazabilidad del SENASA.
En esta etapa de prueba piloto, el precio se fijó en $7.500 el kilo, una cifra disruptiva frente a los $25.000 que puede alcanzar una tira de asado vacuna en la zona. Aunque Cittadini aclara que la brecha podría achicarse en una fase industrial, estima que "no llegaría a superar más de la mitad de lo que vale la carne de vaca".
Respecto al sabor, el productor desmitificó el parecido con el caballo: "Es lo más próximo a la carne de vaca; es tierna y tiene una filtración de grasa equilibrada". De hecho, se comercializa con los mismos nombres: costilla, lomo y peceto de burro.
Pese a los argumentos productivos, la "empatía con la especie" sigue siendo la principal barrera. La encuesta de Cadena 3.com reflejó que el 70% de los usuarios afirma que "no hay forma" de que la consuman, mientras que un 18% lo haría sin dudas y un 11% lo está pensando.
Para enfrentar este rechazo, el próximo 16 de abril se realizará una degustación abierta en una parrilla local. "Los que se manifiestan en contra es más bien por desconocimiento; en la carnicería no quedó un kilo disponible y la gente quedó muy satisfecha", aseguró el productor.
El plan de "Burros Patagones" no se limita al plato. Cittadini proyecta a futuro la exportación de cueros hacia China, donde la piel de burro es altamente demandada para la elaboración de ejiao, una gelatina utilizada en la medicina tradicional.
Mientras la polémica escala, Chubut se convierte en el laboratorio de una experiencia inédita en el país, donde el hambre de alternativas económicas choca de frente con la tradición afectiva del campo argentino.