La profunda herida que sufrió la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) tras la peor tragedia sanitaria registrada en el país —más de 170 muertes por fentanilo contaminado— exige un liderazgo transparente y respaldado plenamente por el ministro de Salud, Mario Lugones, uno de los funcionarios en quienes Javier y Karina Milei depositan mayor confianza.
En ese sentido, Luis Fontana fue designado como nuevo titular de la ANMAT tras la salida de Agustina Bisio por motivos personales. El Gobierno nacional busca asegurar la continuidad institucional y fortalecer la conducción técnica de esta institución científico-regulatoria de prestigio internacional.
La llegada del médico cirujano -con trayectoria en el sector de la medicina prepaga- apunta a recuperar el perfeccionamiento del sistema regulatorio sanitario e implica una apuesta institucional por la modernización.
De OSDE a la ANMAT
Fontana es médico cirujano, graduado de la Universidad de Buenos Aires. Completó su formación con especializaciones en administración de empresas de salud, dirección estratégica, sistemas de información y negociación.

Cuenta con una trayectoria de más de 30 años, incluyendo cargos de alta responsabilidad en OSDE. Allí fue director general, director médico de servicios asistenciales y gerente médico. También se desempeñó como jefe de residentes y cirujano de planta en el Instituto Ángel Roffo.
A lo largo de su carrera, Fontana impulsó procesos de ordenamiento, modernización y mejora de la eficiencia en las instituciones donde trabajó. Su enfoque prioriza la trazabilidad, la digitalización y la toma de decisiones basadas en datos, para optimizar el funcionamiento del sistema sanitario y la calidad de las prestaciones.
Como titular de la ANMAT, el experto prioriza el ordenamiento administrativo y la eliminación de estructuras ineficaces. Busca optimizar recursos, reducir demoras burocráticas y fortalecer la capacidad regulatoria del organismo. Su gestión hace hincapié en la transparencia y la rendición de cuentas.
Entre los objetivos principales de esta nueva etapa figura el fortalecimiento del control estatal para garantizar medicamentos seguros y controles efectivos. Se espera que estas medidas beneficien tanto a los pacientes como al conjunto del sistema de salud.
La conducción de Fontana apunta a una institución ágil y eficiente, capaz de sostener reglas claras y ofrecer un impacto concreto en el sistema sanitario argentino.
Contexto de la nueva ANMAT
La ANMAT ha tomado una serie de medidas que forman parte de un proceso de refuncionalización.
¿Un ejemplo? Las reformas regulatorias dirigidas a actualizar los procedimientos de certificación para laboratorios extranjeros y a digitalizar la habilitación de establecimientos de cosméticos, higiene personal y productos domisanitarios.
El organismo también modificó el proceso para emitir el certificado de Buenas Prácticas de Fabricación a plantas elaboradoras de medicamentos en el extranjero. A partir de ahora, podrá otorgar este certificado a laboratorios situados en países miembros del Pharmaceutical Inspection Co-operation Scheme (PIC/S), en Estados que forman parte del MERCOSUR o que posean una certificación emitida por autoridades regulatorias reconocidas internacionalmente, como la Organización Panamericana de la Salud, sin necesidad de realizar auditorías presenciales propias.
Esta actualización reemplaza el sistema vigente desde 2005, que requería inspecciones en cada planta fuera del país antes de conceder el certificado. Así, se simplifica la inscripción de medicamentos importados en el Registro de Especialidades Medicinales y se asegura el cumplimiento de los estándares argentinos de calidad y seguridad.
El nuevo enfoque incorpora mecanismos de reconocimiento regulatorio y prácticas de reliance, lo que permite considerar las evaluaciones de agencias sanitarias extranjeras de confianza para evitar duplicaciones y acelerar la autorización de plantas que ya cumplen requisitos en otros países. Sin embargo, la ANMAT mantiene la facultad de exigir inspecciones presenciales o virtuales en función del riesgo o de la naturaleza del producto.

